Aforismos de Wallace Stevens

La poesía es una respuesta a la necesidad diaria de arreglar el mundo.

A la larga, la verdad no importa.

Las definiciones son relativas; la idea de los absolutos, también.

El pensamiento es una infección. En el caso de ciertos pensamientos,
acaba siendo una epidemia.

La poesía se lee con los nervios.

La guerra es un fracaso periódico de la política.

La vida es la eliminación de lo que está muerto.

El poeta es el sacerdote de lo invisible.

El hombre es un eterno principiante.

La poesía es una búsqueda de lo inexplicable.

Debe haber algún ala sobre la que volar.

La poesía aumenta la sensibilidad para la realidad.

La mente es la cosa más poderosa del mundo.

No hay nada en la vida excepto lo que uno piensa de ella.

El futuro nuevo sale a cuenta.

La poesía es una forma de melancolía.

No hay nada hermoso en la vida salvo la vida misma.

No hay ala como el significado.

La poesía no es un asunto personal.

La poesía es un medio de redención.

A medida que la razón destruye, el poeta debe crear.

La poesía es una forma de eliminar la pobreza, la mudanza, el mal y la
muerte del mundo. Es un presente que perfecciona, una satisfacción en
la irremediable pobreza de la vida.

Un poema no tiene por qué tener un significado y, como la mayoría de
las cosas de la naturaleza, a menudo no lo tiene.

La poesía es (y debería ser) para el poeta una fuente de placer y
satisfacción, no una fuente de honores.

La poesía es realidad y pensamiento o sentimiento.

Si uno cree en la poesía, las cuestiones de principio se tornan
entonces en cuestiones vitales. En cualquier caso, si nada existe
salvo la realidad y el arte, la mera exposición de este hecho pone de
manifiesto la importancia del arte.

La dicotomía no está entre realistas y artistas. Debe de haber pocos
realistas puros y pocos artistas puros. Somos híbridos inmersos en una
literatura híbrida.

Trece maneras de mirar un mirlo, de Wallace Stevens

1
Entre veinte cerros nevados
lo único que se movía
era el ojo de un mirlo.

2
Yo era de tres pareceres,
como un árbol
en el que hay tres mirlos.

3
En el viento de otoño giraba el mirlo.
Tenía un papel muy breve en la pantomima.

4
Un hombre y una mujer
son uno.
Un hombre y una mujer y un mirlo
son uno.

5
Yo no sé si prefiero
la belleza de las inflexiones
o la belleza de las insinuaciones,
si el nido silbando
o después.

6
El hielo cubría el ventanal
de cristales bárbaros.
La sombra del mirlo
lo cruzaba de un lado a otro.
La fantasía
trazaba en la sombra
una causa indescifrable.

7
Oh, delgados hombres de Haddam,
¿por qué imagináis pájaros dorados?
¿No veis cómo el mirlo
anda entre los pies
de las mujeres que os rodean?

8
Conozco nobles acentos
e inevitables ritmos lúcidos;
pero también conozco
que el mirlo anda complicado
en lo que conozco.

9
Cuando el mirlo se perdió de vista
señaló el límite
de un círculo entre otros muchos.

10
Al ver mirlos
volar en la luz verde,
hasta los charlatanes de la eufonía
gritarían agudamente.

11
Viajaba por Connecticut
en un coche de cristal.
Una vez le entró el miedo,
por haber confundido
la sombra de su equipaje
con mirlos.

12
El río se mueve.
Estará volando el mirlo.

13
Toda la tarde fue de noche.
Nevaba,
iba a seguir nevando.
El mirlo se detuvo
en la rama del cedro.

Soliloquio final del amante interior, de Wallace Stevens

Luz, primera luz de la noche, como en un cuarto
En el que descansamos y, casi por nada, pensamos
Que el mundo imaginado es bien esencial.

Este es, por tanto, el más intenso rendez-vous.
Es en esta idea en la que nos recogemos,
Fuera de todas las indiferencias, en una sola cosa:

Dentro de una sola cosa, un solo chal
Que nos abriga bien, pues somos pobres, un calor,
Una luz, un poder, la milagrosa influencia.

Ahora, aquí, nos olvidamos el uno al otro y de nosotros.
Sentimos la oscuridad de un orden, una totalidad,
Un conocer, lo que arregló la cita,

Dentro de su vital circunscripción, en la mente.
Decimos: Dios y la imaginación son uno.
La candela más alta, que alta ilumina lo oscuro…

Y fuera de esta luz, de esta mente central,
Hacemos nuestra casa en el aire nocturno,
Donde estar los dos juntos es lo suficiente.