Un poema de Eliot

Oh oscuro, oscuro, oscuro. Todos ellos caen en lo oscuro,
los espacios vacíos interestelares, el vacío dentro del vacío,
los capitanes, banqueros, eminentes hombres de letras,
los generosos mecenas del arte, los estadistas y los gobernantes,
distinguidos funcionarios, presidentes de muchos comités,
magnates industriales e insignificantes contratistas, todos caen en lo oscuro,
y oscuro el Sol y la Luna, y el Almanaque de Gotha
y la gaceta de la Bolsa, el Directorio de los Directivos,
y frío el sentido y ausente el motivo de la acción.
Y todos vamos con ellos, hacia el funeral silencioso,
el funeral de nadie, porque no hay nadie a quien enterrar.
Yo dije a mi alma, está tranquila, y deja que lo oscuro te invada,
que será la oscuridad de Dios. Como en un teatro
las luces se apagan, porque se va a cambiar la escena,
con un vacío retumbar de alas, con un movimiento de oscuridad en oscuridad,
y sabemos que las colinas y los árboles, el panorama distante
y la atrevida e imponente fachada están siendo retiradas-
O, cuando un vagón subterráneo, en el metro, se para demasiado tiempo entre dos estaciones,
y la conversación se anima y lentamente se apaga en el silencio,
y ves cómo ahonda detrás de cada cara el vacío mental,
quedando sólo el terror creciente de no pensar en nada;
o cuando, bajo el influjo del éter, la mente está consciente, pero consciente de nada-
Yo dije a mi alma, está tranquila, y espera sin esperanza,
porque la esperanza sería esperanza de la cosa equivocada; espera sin amor,
porque el amor sería amor de la cosa equivocada; aún queda la fe,
pero la fe y el amor y la esperanza se encuentran todos en la espera.
Espera sin razón, porque no estás listo para la razón:
Así la oscuridad será la luz, y la quietud el baile.
Susurro de arroyos, y relámpago de invierno.
El tomillo silvestre oculto, y la fresa silvestre,
las risas en el jardín, éxtasis que resuena,
no perdidas, pero necesitadas, apuntando a la agonía
de la muerte y el nacimiento.
Dices que estoy repitiendo
algo que ya he dicho antes. Lo diré otra vez,
¿lo diré otra vez? Para llegar allí,
para llegar donde tú estás, para volver de donde no estás,
debes ir por un camino en el que no haya éxtasis.
Para llegar a lo que no sabes
debes ir por un camino que es el camino de la ignorancia.
Para poseer lo que no posees
debes ir por el camino de la desposesión.
Para llegar a lo que no eres
debes ir a través del camino en que no estás.
Y lo que no sabes es la única cosa que sabes,
y lo que posees es lo que no posees,
y en donde estás es donde no estás.

T. S. Eliot

Un cuarteto de Eliot

CUATRO CUARTETOS

BURN NORTON

I

El tiempo presente y el tiempo pasado,
Tal vez estén ambos presentes
En el tiempo futuro,
Y el tiempo futuro esté contenido en el tiempo pasado.
Si el tiempo es todo eternamente presente,
El tiempo es todo irredimible.
Lo que pudo haber sido es una abstracción
Queda como posibilidad perpetua
Solo en un mundo de especulaciones.
Lo que pudo haber sido y lo que ha sido
Apuntan a un solo fin, que está siempre presente.
Se oye el eco de pasos en la memoria,
Por el pasaje que no tomamos
Hacia la puerta que nunca abrimos
En el jardín de rosas. Mis palabras hacen eco
Así, en tu mente.
Pero con qué propósito
Perturban el polvo de un encuentro de pétalos de rosa
Yo no lo sé.
…………………..Otros ecos
Habitan el jardín. ¿Los seguimos?
Pronto dijo el pájaro, búscalos, búscalos,
A la vuelta de la esquina. Por el primer portón,
A nuestro primer mundo, ¿seguiremos
Al tordo en su engaño? A nuestro primer mundo.
Allí estaban, decorosos, invisibles,
Moviéndose ingrávidos sobre las hojas muertas,
En el calor del otoño, por el aire vibrante,
Y el pájaro silbo en respuesta a
La música no oída oculta en los arbustos,
Y la mirada no vista cruzó, porque las rosas
Tenían aspecto de flores contempladas.
Allí estaban, como invitados nuestros, aceptados y aceptando.
Así que nos movimos, y ellos también, en una figura formal,
Por la vereda sola, hasta el borde del círculo,
Para mirar al fondo de la alberca seca.
Seca la alberca, concreto seco, de bordes pardos,
Y la alberca se lleno de agua por la luz solar,
Y el loto surgió, quieto, quieto,
La superficie brillaba por el corazón de la luz,
Y ellos estaban detrás de nosotros, reflejados en la alberca.
Entonces paso una nube, y la alberca quedó vacía.
Váyanse, dijo el pájaro, porque en las hojas habían niños,
Que se escondían nerviosos, conteniendo la risa.
Váyanse, váyanse, váyanse, dijo el pájaro: la especie humana
No puede soportar mucha realidad.
El tiempo pasado y el tiempo futuro
Lo que pudo haber sido y lo que ha sido
Apuntan a un solo fin que está siempre presente.

T. S. ELIOT