Simplicidad

entrar en el silencio es encontrarse con uno mismo
con lo que uno simplemente es
un cuerpo que respira
un cuerpo que siente

entrar en el silencio es escuchar todos los ruidos que te rodean
el insistente martilleo del vecino de al lado
el tic tac del reloj
las puertas que se cierran o se abren
los tacones en la escalera
las persianas que suben
el sonido de la lluvia en el cristal
el ruido de los coches afuera
el ir y venir de la respiración
las reverberaciones del silencio en una habitación vacía

entrar en uno mismo para salir por fin de uno mismo
cuando los pensamientos van atravesando el cristal
y los recuerdos y las cosas que te preocupan van atravesando el cristal
y solo queda la respiración y el escuchar
solo la simplicidad de estar allí respirando y atento

E.

Una energía ilimitada

Ser una luz en el mundo es ser un corazón que se entrega.

Cuando llegas al límite de ti mismo, al límite de tu propio egoísmo, de tu propio aislamiento, de tu propia confusión, encuentras que lo que hay más allá no tiene límites y encuentras que es esa energía ilimitada el verdadero soporte de este mundo: tu mundo y el de los demás.

Y como esa energía siempre se está dando a si misma, solo puedes ser uno con ella si tú también te das a ti mismo. Así es como descubres que lo que creías ser es una completa ilusión y que en realidad tú mismo no tienes límites.

E.

La libertad

Ser libre es ser libre de uno mismo.

Uno es, básicamente, condicionamiento y en ello no hay ninguna libertad: siempre las mismas reacciones, siempre las mismas respuestas, siempre el conflicto y el querer estar libre del conflicto, siempre el pasado respondiendo al presente y creando el futuro, siempre la misma continuidad.

No es de extrañar que nuestra vida cotidiana sea tan dolorosa y tan aburrida. Entonces queremos huir de ella y al instante nos inventamos una libertad basada en el condicionamiento que somos y volvemos a lo mismo.

¿Puede uno acabar con todo eso? ¿Puede uno mirar todo eso directamente, sin analizarlo, sin querer huir a ninguna parte y en ese mismo mirar, terminar de una vez por todas con ello? ¿Puede uno tener esa intensidad para estar allí sin hacer nada al respecto porque ve con claridad que toda su acción está basada en su propio condicionamiento?

Cuando uno termina con todo eso, cuando uno ya no está allí interfiriendo, juzgando, sufriendo, buscando nada ¿qué sucede?

No te inventes lo que va a suceder. ¡Descúbrelo!

E.