Uno de Tranströmer

Ocurre pero pocas veces
que uno de nosotros “ve” de verdad al otro:

una persona se muestra un instante
como en una fotografía pero con más claridad
y al fondo
algo que es más grande que su sombra.

Él está de cuerpo entero delante de una montaña.
Es más una concha de caracol que una montaña.
Es más una casa que una concha de caracol.
No es una casa pero tiene muchas habitaciones.
Es impreciso pero grandioso.
Él crece de eso, y eso de él.
Es su vida, es su laberinto.

Tomas Tranströmer

Poemas de Pia Tafdrup

TIRO

Tiro los pájaros muertos
del estante de la cocina
y me lavo las manos

libre de húmedas preocupaciones
que dejan huellas en todas partes
en puertas y marcos

me caigo
y me lastimo rodillas y manos y nariz
contra el suelo en la casa vacía

reconozco el olor
cuando se agujerea un ángel

LA GOTA

En la gota
pierde
un insecto
su vida

en el mar
se pierde
una luna
a sí misma

la distancia
a la muerte
nunca es
más grande
que estar al lado

CADA POEMA

Cada palabra que tengo una pluma
que brilla
como el corazón en un cuerpo
cada frase que tengo un ala
que al rozarme como tu mirada
me hace olvidar todo lo demás

cada poema que tengo un pájaro
que se eleva y al buscar por el aire
me arroja a un nuevo comienzo

una palabra es una pluma es un ala es un pájaro que huye

Pia Tafdrup

Un poema de Tomas Tranströmer

Schubertiana

IV

¡Tenemos que confiar en tantas cosas para poder vivir nuestro día
diario sin hundirnos en la tierra!
Confiar en las masas de nieve que se agarran a las pendientes de la
montaña que hay encima del pueblo.
Confiar en las promesas de silencio y en la sonrisa del consenso,
confiar en que el telegrama fatal no nos ataña a nosotros y que
no llegue a descargar el repentino hachazo desde dentro.
Confiar en los ejes de las ruedas que nos llevan por las autopistas
en medio del enjambre de abejas de acero trescientas
veces ampliado.
Pero en realidad nada de eso merece nuestra confianza.
Los cinco instrumentos de cuerda dicen que podemos confiar en
otra cosa.
¿En qué? En otra cosa y nos acompaña un trecho en el camino
hacia allí.
Como cuando se apaga la luz en la escalera y la mano sigue-
con confianza- el ciego pasamanos que encuentra el camino
en la oscuridad.

Tomas Tranströmer