Poemas de Marianne Larsen

EN EL MUNDO

La mujer trajo al niño al mundo.
Lo dejó estar allí en su cochecito un par de horas.
Desde la cocina no quitó ojo durante todo el tiempo
de lo que le pasaba al niño allí en el mundo.

Estallaban guerras.
Los cuatro elementos fueron transformados en dinero.
Se desarrollaban especies de existencias venenosas.
Florecía el terrorismo de Estado.

Había una bomba debajo del cochecito.
El niño gritó.
Se había despertado.
La mujer se precipitó a hacer algo.

SERES HUMANOS

Es de mañana.
Las preguntas se presentan.
¿Qué van a hacer los seres humanos
hoy?

SONDEO DE OPINIÓN

¿Cuál es tu posición con respecto a la luz matinal?
¿Apruebas las direcciones del viento?
¿Es correcto que alguien sueñe en color
o debería prohibirse?
¿Es que pueden aguantar acaso los entes atómicos mundiales
que las brisas y las bandadas de pájaros sigan yendo y viniendo?
¿Cómo se posiciona usted frente al acónito de invierno?
¿Podrá tal vez ser un negocio mirar
con la vista perdida por encima del mar?
¿Hay suficientes estrellas en el cielo?

PRIMAVERA

Primero la mañana.
Después el resto
de los intentos
de elevarse hasta
la alondra que vuela sobre la ciudad.

Marianne Larsen

Poemas de Ernst Orvil

RELATIVIDAD

Cuando los cañones retumban
allá en Rakke,
se traslada la mariposa
a otra flor.

O visto desde la perspeciva
de la mariposa. Cuando se traslada
la mariposa a otra flor
retumban los cañones en Rakke.

SUEÑO

Le pedí al camarero en Perpiñán
que me diese un entrecot y además
el asombro relativamente templado.

Pero como el sueño me pareció
algo seco, grité escandalizado:
Más alcachofas, caray.

Y Dios me dijo: ¿Me llamabas
a mi? Contesté: No, Señor,
solo quería un poco de ensalada.

EL PERDEDOR

El perdedor va por la vida
arrastrando
una pesada carga,
en la carga no hay nada.

No se para a descansar.
Y desaparece
en la sombra
de un bondadoso Dios.

EL SENTIDO

El sentido de la vida, digo inquieto,
¿por qué nos es desconocido?

Porque una vida con sentido
nos parece intolerable.

Un sentido de la mañana a la
noche, de la noche a la mañana.

Así una vida sin sentido,
dijo ella, no es una vida sin sentido.

Ernst Orvil

Poemas de Eeva Kilpi

Dime si molesto,
dijo él al entrar,
porque me marcho inmediatamente.

No sólo molestas,
contesté,
pones patas arriba toda mi existencia.
Bienvenido.

*

Justo cuando había aprendido a vivir sin él
se me vino a la cabeza la idea:
Yo a este hombre no renuncio.

Y las sábanas estallaron en flores.
“Esto es la realidad”, dijo
y los sueños empalidecieron.

Tal era pues la fuerza tras las miradas
que durante años educadamente
nos habíamos lanzado mutuamente.

*

¿Te dejarías follar por dos mil pelas? me dijo
en la parada del autobús a las 0:42
rodeados de calles vacías y congeladas.
Primero negué con la cabeza, pero luego le dije:
Por dinero, no, pero si pasas la aspiradora y friegas los platos…
Entonces él, a su vez, se negó
y se dio la vuelta abatido para seguir su camino.

*

Bueno, si de verdad
quieres una confesión,
ahí va:
he tenido treinta y seis amantes.
Bien, sí. Tienes razón,
son demasiados.
Hubiese bastado con treinta y cinco.
Pero, cariño, el treinta y seis
eres tú.

Eeva Kilpi

Allegro

Toco Haydn después de un día negro
y siento un sencillo calor en las manos.

Las teclas quieren. Golpean suaves martillos.
El tono es verde, vivaz y calmo.

El tono dice que hay libertad
y que alguien no paga impuesto al César.

Meto las manos en mis bolsillos Haydn
y finjo ser alguien que ve tranquilamente el mundo.

Izo la bandera Haydn —significa:
«No nos rendimos. Pero queremos paz».

La música es una casa de cristal en la ladera
donde vuelan las piedras, donde las piedras ruedan.

Y ruedan las piedras y la atraviesan
pero cada ventana queda intacta.

Tomas Tranströmer

Boceto de Octubre. de Tomas Tranströmer

Boceto de Octubre

El remolcador tiene pecas de óxido. ¿Qué está haciendo tan adentro en tierra?
En el frío es una pesada lámpara apagada.
Pero los árboles tienen colores intensos. ¡Señales a la otra ribera!
Como si algunos quisiesen ser rescatados.

Camino de casa veo matacandiles que surgen del césped.
Son los dedos, que piden ayuda, de alguien
que ha sollozado mucho tiempo para sus adentros ahí abajo en las tinieblas.
Somos de la tierra.

Tomas Tranströmer