Un poema de Tomas Tranströmer

Schubertiana

IV

¡Tenemos que confiar en tantas cosas para poder vivir nuestro día
diario sin hundirnos en la tierra!
Confiar en las masas de nieve que se agarran a las pendientes de la
montaña que hay encima del pueblo.
Confiar en las promesas de silencio y en la sonrisa del consenso,
confiar en que el telegrama fatal no nos ataña a nosotros y que
no llegue a descargar el repentino hachazo desde dentro.
Confiar en los ejes de las ruedas que nos llevan por las autopistas
en medio del enjambre de abejas de acero trescientas
veces ampliado.
Pero en realidad nada de eso merece nuestra confianza.
Los cinco instrumentos de cuerda dicen que podemos confiar en
otra cosa.
¿En qué? En otra cosa y nos acompaña un trecho en el camino
hacia allí.
Como cuando se apaga la luz en la escalera y la mano sigue-
con confianza- el ciego pasamanos que encuentra el camino
en la oscuridad.

Tomas Tranströmer

Poemas de Marianne Larsen

EN EL MUNDO

La mujer trajo al niño al mundo.
Lo dejó estar allí en su cochecito un par de horas.
Desde la cocina no quitó ojo durante todo el tiempo
de lo que le pasaba al niño allí en el mundo.

Estallaban guerras.
Los cuatro elementos fueron transformados en dinero.
Se desarrollaban especies de existencias venenosas.
Florecía el terrorismo de Estado.

Había una bomba debajo del cochecito.
El niño gritó.
Se había despertado.
La mujer se precipitó a hacer algo.

SERES HUMANOS

Es de mañana.
Las preguntas se presentan.
¿Qué van a hacer los seres humanos
hoy?

SONDEO DE OPINIÓN

¿Cuál es tu posición con respecto a la luz matinal?
¿Apruebas las direcciones del viento?
¿Es correcto que alguien sueñe en color
o debería prohibirse?
¿Es que pueden aguantar acaso los entes atómicos mundiales
que las brisas y las bandadas de pájaros sigan yendo y viniendo?
¿Cómo se posiciona usted frente al acónito de invierno?
¿Podrá tal vez ser un negocio mirar
con la vista perdida por encima del mar?
¿Hay suficientes estrellas en el cielo?

PRIMAVERA

Primero la mañana.
Después el resto
de los intentos
de elevarse hasta
la alondra que vuela sobre la ciudad.

Marianne Larsen

Poemas de Ernst Orvil

RELATIVIDAD

Cuando los cañones retumban
allá en Rakke,
se traslada la mariposa
a otra flor.

O visto desde la perspeciva
de la mariposa. Cuando se traslada
la mariposa a otra flor
retumban los cañones en Rakke.

SUEÑO

Le pedí al camarero en Perpiñán
que me diese un entrecot y además
el asombro relativamente templado.

Pero como el sueño me pareció
algo seco, grité escandalizado:
Más alcachofas, caray.

Y Dios me dijo: ¿Me llamabas
a mi? Contesté: No, Señor,
solo quería un poco de ensalada.

EL PERDEDOR

El perdedor va por la vida
arrastrando
una pesada carga,
en la carga no hay nada.

No se para a descansar.
Y desaparece
en la sombra
de un bondadoso Dios.

EL SENTIDO

El sentido de la vida, digo inquieto,
¿por qué nos es desconocido?

Porque una vida con sentido
nos parece intolerable.

Un sentido de la mañana a la
noche, de la noche a la mañana.

Así una vida sin sentido,
dijo ella, no es una vida sin sentido.

Ernst Orvil