Beso, de So Jong-Ju

Mujercilla, mujercita; mujercilla, mujercita,
que repetidamente escapas por los campos de soja
dejando atropelladamente la empalizada
para solo decirle “ven” “ven” “ven” “ven”.
De amor, un ramo de granado de amor en cada rama.
El viento del oeste y las estrellas, todo sonríe.
Una manada de cervatillos monteses, uno por colina.
Rano con rana, renacuajo con renacuaja.
El agua corre río abajo hacia el cielo del oeste…
¡Oh! Un prolongado beso a la tierra hace temblar.
Al masticar suavemente hojas de artemisa brillan los dientes.
La sonrisa brutal es dulce, dulce,
dulce como el llanto.

Pájaro carpintero

Aparece un pájaro carpintero que industrioso
perfora un hueco en la cabaña
Un hombre vuela y lo amenaza
Durante 8 años el hombre
construyó la casa
para su esposa y dos hijos
entonces
antes que el pájaro perforara el hueco
otro invisible llegó
y picoteó a la esposa
De ahí la mujer
voló hacia alguna parte
y no regresó más
Aparece un pájaro carpintero que industrioso
picotea la cabaña de un hombre

Kazuko Shiraishi

Meditación ardiente

Soy una meditación que quema
Dentro guardo una isla acuosa
pájaros marinos y la luna llena
Alquilo un hogar a los cocodrilos del Nilo
Mi meditación no es agua azulada
sino rojo deseo
Creciendo en sus ojos
alimento los cocodrilos con un sol deleitable
y los dejo dormir
Vivo en una meditación que quema
oyendo la isla acuosa golpeada por las olas
callada silenciosamente

Kazuko Shiraishi

Pieles de Tigre

El abuelo cazaba tigres.
Mi padre vendía pieles de tigre.

Antes de ser vendidas
eran colgadas frente a la casa
e igual que ovejas preñadas cruzaban el patio una a una.
Sus corderos se perdieron.
Detrás de la casa las pieles,
los perales y duraznos se marchitaron uno a uno.

En la pradera de mis sueños mi Padre
caminó entre la masa
vestido de piel de tigre.
Los gritos “Ahí viene un tigre” resonaban.
Las paredes de piedra del pueblo
se agrietaron,
rodaron las piedras como cabras en combate.
La última fue mi madre, perseguida por el tigre al final de la madrera;
ahí murió y revivió.

Antes de ser vendidas esas pieles
fueron las pieles del cielo.
De la tierra.
El agua.
Las rocas.
Cuando se convirtieron en ventanas
esas pieles de tigre me definían.
Si era visto sería con
una escopeta al hombro.

Al decidirse la hechura de un tambor sagrado con la piel de un tigre
uno teme esa oquedad.
La extinción de plagas
en el bosque infinito.
Al hacer un arnés con piel de tigre para el buey
el único temor es que no haya más tierra para arar.
Al hacer un anuncio con piel de tigre
el único temor es que nadie lo observe.

Nunca he visto una piel de tigre, tampoco un tigre.
“Un hombre deja únicamente su nombre al morir;
un tigre deja sólo su piel”
¿Por qué no ser tigre?
¿Por qué a los niños nos educan así?
Por lo que fuera, esas pieles de tigre
fueron vendidas por mi padre.

En año nuevo
agujas de pino cubrían el piso de la sala.
Las huellas de mi abuelo no pudieron encontrarse.
¿Murió otra vez en el cielo? Que todo sea una fantasía.

Frío llevé mi corazón para dejarlo
sobre esas agujas de pino apiladas
en el piso de la sala.
No sentí los pinchazos.
Los tatuajes cubrían mi cuerpo.
Luego llegó la noche,
la media noche de ese día.

Aku Wuwu

Luna blanca

La luna de media noche muestra cada hueso.

Inhalo el aire azul y blanquecino.
Las cosas mezquinas de la tierra
se han tornado luciérnagas.
La ciudad es un esqueleto.

Ninguna cosa viviente
puede semejar esta luz prístina.
Abro la ventana y miro
cómo cielo y tierra intercambian su argento.
A la luz de la luna olvido que soy humano.

El último acto de la vida
se ensayó en silencio bajo un foco sombrío.
La luna se refleja en el suelo
para iluminar mis pies.

Wang Xiaoni