CANTO C

no se acaban nunca las hojas
dan la vuelta sobre sí mismas para encontrar
al otro lado del monte
más luz

encendidas de ubicuidad
planean sobre la planicie
o se conmocionan con la brisa más leve

mis pasos las agitan hasta el borde de la escalera

bajan los sentimientos del aire
baja la luz y se posa
sobre la tierra en sombras

el techo del cielo de otoño
¿está trenzado de hilos verdes
ocres
o azul moruno?

E.

CANTO CXIII

los pelos como escarpias
los pelos como escarpias
se me ponen los pelos como escarpias
cuando me tocas la punta de la polla con tus manos
de viento

el viento de tus manos me recorre cuando
miro la luz que entra por la ventana
y va de la entrepierna al corazón
de la espalda hacia el cuello
y me pone los pelos como escarpias
los pelos como escarpias
la polla dura
y me seduce me desnuda por dentro me re-crea
(un hombre solo en una cama inmensa
rodeado de viento y de luz)
y me atrapa los huevos en un juego mágico

una mujer de viento me posee
me coge por la polla y me mete en su vientre

qué sensación extraña en el amanecer
yo recién dormido recién despierto
con mi polla incrustada en el aire que se mueve
al ritmo de la mariposa que brilla en la ventana
que danza sobre mí que tengo
los pelos como escarpias
los pelos como escarpias
los pelos como escarpias
y el corazón perdido

en un viento húmedo

E.

CANTO XLII

nadie
diríamos
hizo crecer las flores en el cerezo
nadie les abrió los pétalos
con sorpresa de adolescente
nadie las roseó al alba
con el color y el amor del alba
para con los recién nacidos
del mundo puro de las almas silentes
que solo el viento hace cantar
nadie encendió el perfume en el corazón de esas flores
diríamos acaso que las flores
se abrieron de sí mismas
llenas de una luz innombrable
que de sí mismas
brotó ese perfume como un encantamiento
soñado noche tras noche por el corazón del cerezo

nadie
diríamos…
y es que Él a veces parece
un Don Nadie

E.

Gato negro bajo luna blanca

Se me mete en la piel la noche entera,
un globo en carnaval,
un río que rueda musical por la avenida.

Y ruedo yo con él.

La noche que hace apenas
una mirada era oscura
se ilumina por dentro y me explota
la piel.

Soy más tenue que la sombra
de los árboles,
más silente que mis pasos
por la calle vacía
de gente y llena de luna.

Y a cada desplazamiento de mi alma,
la noche entra en mí:
larga boca flotante que besa el tiempo.

Se me pierden los ojos
por los pliegues de la noche,
se me esconde la voz.

La luna rueda musical por la avenida.

E.