El Escribano

La noche cae como una seda sobre la ciudad.
El viento,
que hace poco jugaba con una hoja seca,
se ha dormido en mi mano.
Yo escribo,
pausadamente escribo.

Un trino lejano despide al sol rojo,
un carro pasa por la calle y
pita,
rechina la herrumbre de una bicicleta.
Yo escribo,
calladamente escribo.

La gente se besa en las puertas de las casas,
un niño le pregunta a su madre
por qué una flor se cierra,
dos amantes se encuentran en el medio
de un parque.
Yo escribo,
sencillamente escribo.

La luna se asoma entre las ramas de un árbol,
el viento resucita como un perfume antiguo,
se abren mil ojos en el alto cielo.

Yo escribo,
al fin del alma
escribo.

E.

Meliloto

meli
melilo
meliloto
melilotuyo
melilomío
melimeloso meloso melifluo
melimetamórfico
melionomatopéyico
melimisántropo
antropomeli meliloto
meliantropocéntrico
melifluo melifluo meli
meliloto
melicuaternario melicaucásico
meliandrógino melifálico melicuántico
melifluo melifluo melifluo meliloto
meliamarillo
melileguminoso

clase fabaceae
familia magnoliopsida

E.

Sobremesa

Quedarse así,
en una esquina de la mesa,
en una esquina de la sala,
en una esquina de la ciudad,
en una esquina de la noche.

Fijarse en la ilusión del tiempo
que rueda plácido por el humo del café
y salta de una taza a otra,
de un silencio a otro,
del ojo a la nada.

Fingir que estamos pensando
mientras saboreamos las tazas de café
que en su negra abundancia nos promete
prolongar este instante quieto
sin nada que sentir
ni que desear,
sin nada a qué aferrarse.

Dejar de ser un dos
con dos tazas y dos espejuelos
cuando hasta la terca soledad
desaparece.

Saberse indestructible y eterno
como ese humito juguetón.

E.