En una estación del metro

Desventurados los que divisaron
a una muchacha en el Metro

y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos

y la perdieron para siempre entre la multitud

Porque ellos serán condenados
a vagar sin rumbo por las estaciones

y a llorar con las canciones de amor
que los músicos ambulantes entonan en los túneles

y quizás el amor no es más que eso:

una mujer o un hombre que desciende de un carro
en cualquier estación del Metro

y resplandece unos segundos
y se pierde en la noche sin nombre

OSCAR HAHN

Gato negro bajo luna blanca

Se me mete en la piel la noche entera,
un globo en carnaval,
un río que rueda musical por la avenida.

Y ruedo yo con él.

La noche que hace apenas
una mirada era oscura
se ilumina por dentro y me explota
la piel.

Soy más tenue que la sombra
de los árboles,
más silente que mis pasos
por la calle vacía
de gente y llena de luna.

Y a cada desplazamiento de mi alma,
la noche entra en mí:
larga boca flotante que besa el tiempo.

Se me pierden los ojos
por los pliegues de la noche,
se me esconde la voz.

La luna rueda musical por la avenida.

E.

Anhelo

Eso no soy, aunque
querría serlo a veces, como el ave
de vuelo infinito.

Las alturas del mundo y las
profundidades del mundo,
el jacarandá de paso ligero en la avenida,
la voz ardiente del río.

Mi voz es sólo una huella de pasos
que el sol de esta ciudad quema,
pero a veces
querría ser ese murmullo del sol
o esa voz que sale del agua
cuando yo la miro.

E.