CANTO CV

ando desando
dibujo
palabras en el espejo de tu boca
las escucho
te beso
me sorprendo repitiéndote
las mismas palabras
desdibujo tu rostro
te haces noche
me escuchas con los ojos
llenos de estrellas
te amo
no como una idea
más bien como un pelotazo
en la frente
tus manos estrujan a mis manos
vuelvo a besarte

E.

CANTO CIV

hablábamos del sonido de las cigarras
(por detrás estaba tu voz
silencio entre nubes)

decías
que hay un sonido en los trigales…
por dentro de los trigales
una voz
entretejiéndolo todo:
las montañas
el cielo
los buitres de alas abiertas
el viento bajo las alas
el temblor de los álamos

yo te miraba a los ojos

en tus ojos cantaba una cigarra

E.

CANTO C

no se acaban nunca las hojas
dan la vuelta sobre sí mismas para encontrar
al otro lado del monte
más luz

encendidas de ubicuidad
planean sobre la planicie
o se conmocionan con la brisa más leve

mis pasos las agitan hasta el borde de la escalera

bajan los sentimientos del aire
baja la luz y se posa
sobre la tierra en sombras

el techo del cielo de otoño
¿está trenzado de hilos verdes
ocres
o azul moruno?

E.

CANTO CXIII

los pelos como escarpias
los pelos como escarpias
se me ponen los pelos como escarpias
cuando me tocas la punta de la polla con tus manos
de viento

el viento de tus manos me recorre cuando
miro la luz que entra por la ventana
y va de la entrepierna al corazón
de la espalda hacia el cuello
y me pone los pelos como escarpias
los pelos como escarpias
la polla dura
y me seduce me desnuda por dentro me re-crea
(un hombre solo en una cama inmensa
rodeado de viento y de luz)
y me atrapa los huevos en un juego mágico

una mujer de viento me posee
me coge por la polla y me mete en su vientre

qué sensación extraña en el amanecer
yo recién dormido recién despierto
con mi polla incrustada en el aire que se mueve
al ritmo de la mariposa que brilla en la ventana
que danza sobre mí que tengo
los pelos como escarpias
los pelos como escarpias
los pelos como escarpias
y el corazón perdido

en un viento húmedo

E.

CANTO XLII

nadie
diríamos
hizo crecer las flores en el cerezo
nadie les abrió los pétalos
con sorpresa de adolescente
nadie las roseó al alba
con el color y el amor del alba
para con los recién nacidos
del mundo puro de las almas silentes
que solo el viento hace cantar
nadie encendió el perfume en el corazón de esas flores
diríamos acaso que las flores
se abrieron de sí mismas
llenas de una luz innombrable
que de sí mismas
brotó ese perfume como un encantamiento
soñado noche tras noche por el corazón del cerezo

nadie
diríamos…
y es que Él a veces parece
un Don Nadie

E.