Una energía ilimitada

Ser una luz en el mundo es ser un corazón que se entrega.

Cuando llegas al límite de ti mismo, al límite de tu propio egoísmo, de tu propio aislamiento, de tu propia confusión, encuentras que lo que hay más allá no tiene límites y encuentras que es esa energía ilimitada el verdadero soporte de este mundo: tu mundo y el de los demás.

Y como esa energía siempre se está dando a si misma, solo puedes ser uno con ella si tú también te das a ti mismo. Así es como descubres que lo que creías ser es una completa ilusión y que en realidad tú mismo no tienes límites.

E.

Poema superficial

Soy la grama, dejadme trabajar
Carl Sandburg

sobre la superficie de la grama
el cielo

bajo la superficie de la grama
la tierra

sobre la superficie de la tierra
un árbol

bajo la superficie de la tierra
las raíces de un árbol

sobre la superficie de un árbol
los pájaros

bajo la superficie de un árbol
la sabia

sobre la superficie de la grama
los pasos de un hombre

bajo la superficie de la grama
los huesos de un hombre

sobre la superficie de un hombre
el aire y la luz

bajo la superficie de un hombre
la pasión

sobre la superficie del mar
las gaviotas

bajo la superficie del mar
los cardúmenes

sobre la superficie del viento
las esporas de la vida

bajo la superficie del viento
el fuego de la vida

sobre la superficie de mis manos
tus manos

bajo la superficie de tus manos
mi corazón

sobre la superficie de la superficie
el tiempo

bajo la superficie de la superficie
el amor

sobre la superficie del cielo
el espacio infinito

bajo la superficie de la tierra
la tierra

E.

Planiverso

*

Quédate a mi lado. Sé mi muro.
Cúbreme del viento, protégeme del calor.
Quédate en tiempo de paz y en tiempo de guerra.
Tan sólo quédate a mi lado – cerca o lejos.

Sé mi amanecer. Sé el reloj a media noche.
Sé mi quieta respiración, sé el brillo de mis ojos.
Qué no nos separe el pacífico Greenwich.
Olvídate del dolor. Y olvida también el miedo.

Déjame sentir como si estuvieras a mi lado.
Y no te quedes en silencio matando otro instante.
Regálame una voz suave y serena.
Qué no me duelas tanto.

*

Me he cortado un dedo – duele.
Me he cortado el alma – quema.
Regresar – por un momento.
Apoyarse en el hombro amigo.

Llorar en la almohada – pecado.
Buscarse a sí mismo – la vida.
Esperar – millones de caminos.
Escapar – no hay final.

Olvidar – percibir la luz.
Sentir el roce – calor.
Romper la calma – jaula.
La vida – ¡se lo merece!

Iryna Fedirko
(traducciones: Nadiia Pasichnyk)