Coronavirus 17

Este es Giusseppe, un tío genial que me ha enseñado un sinfín de cosas y me ha mostrado la libertad de la poesía.

Pero sobre todo me ha enseñado la belleza de su alma que siempre está disponible para la belleza.

Más allá de ser mi profe del Taller de Escritura Creativa y de haber prologado varios de mis libros es mi amigo y un ser humano con una calidez especial.

Amamos a la gente por todo tipo de razones, todas ellas pueden resumirse en una sola palabra: humanidad. Gracias a la vida por permitirme ser amigo de un gran ser humano.

E.

Coronavirus 16

Llueve,
una lluvia finísima,
una lluvia dulcísima,
delicada como un cristal.

Llueve,
entre el parque y el árbol,
entre el árbol y mi ventana,
entre la ventana y mi corazón.

Llueve,
agua fundida en la espera,
agua fundida en la luz primera,
agua confundida.

Llueve,
la primavera entre las hojas,
la primavera en la calle sola,
la primavera a flor de piel.

E.



Coronavirus 15

Esta es la familia, un espacio para el amor. Como somos seres incompletos amamos de forma incompleta, pero la familia es el primer espacio donde reconocemos esa capacidad.

Después surge el intelecto y las diferencias de opinión y cada cual tira por su lado. Pero este espacio permanece a pesar de todos los conflictos como la semilla de una gran esperanza.

Hoy quiero dar las gracias a los que están aquí y a los que ya no están con nosotros por ese vínculo y por todas las experiencias de amor que compartimos juntos.

E.

Coronavirus 14

Aquí, en el atardecer de la vida, hay un espacio de esperanza.

Es un espacio para el cambio. No el cambio que tú esperas o deseas sino el que brota de la vida misma.

Es un espacio de amor y en él caben todas las posibilidades. Es una música que siempre ha estado contigo pero tal vez no la habías escuchado.

Abrirse al atardecer de la vida, escuchar sin expectativas lo que la vida tiene que decir. No hay que ser sabio para ello. No hay que ser especial. Sucede simplemente por el hecho de estar vivo.

E.

Coronavirus 13

Todas las mañanas miro con ternura esos esbeltos cipreses que son los primeros en ver la luz. El amanecer enciende el parque del otro lado de mi ventana y enciende en mi interior un sentimiento de gratitud hacia la vida.

Uno puede florecer incluso en medio de la catástrofe. La vida es más grande que todas las catástrofes que parecen enfrentarla. En realidad para la vida no hay catástrofes, todo en ella es parte de un mismo movimiento. Nosotros lo llamamos “propósito” porque necesitamos nombres y significados para nuestra mente finita, pero para la vida nada de eso importa, ella simplemente se expresa a sí misma y se expresa todo el tiempo.

Es hermoso ver esos esbeltos cipreses rodeados de luz. Uno tiene la sensación de que hay algo que cuida de esa belleza, incluso aunque nuestra sociedad se vaya al traste con toda la fealdad que hemos creado.

E.

Coronavirus 12

Hay amigos que son para toda la vida. El Dipo es uno de ellos. Es como de la familia, mi hermano varón.

Nos conocimos en la universidad y luego trabajamos juntos en Cuba y en España. Ahora anda por Reino Unido, un cubano saltarín. Los cubanos andamos esparcidos por todo el planeta, como el coronavirus.

Es un tipo sonriente y jodedor, como buen cubano. Sonreir en medio de la catástrofe es un preciado don, te permite darte cuenta del absurdo de las cosas a las que damos importancia en la vida y mirar de un modo distinto.

He compartido muchas cosas con el Dipo, siempre hemos estado disponibles el uno para el otro, pero lo mejor ha sido poder compartir la sonrisa. Gracias por ello.

E.