Empezar por uno mismo

Todo empieza siempre por uno mismo, por lo que uno mismo es.

Pero uno quiere empezar casi siempre por lo que cree que le falta, por lo que cree que los demás son respecto a uno, por lo que nos dan o no nos dan, por las condiciones que nos rodean, por lo que uno quisiera ser… Y en ese proceso se aleja por completo de lo que uno es y continúa creando una imagen de uno mismo.

Para llegar lejos hay que empezar muy cerca y lo más cerca que hay es uno mismo tal como es. Cuando uno se mira a si mismo sin juicio alguno, sin querer convertirse en otra cosa, ¿qué hay allí?. ¿No ve uno allí acaso su propia experiencia vital operando, reaccionando a cada momento, indicando la dirección en la que seguimos casi siempre, creando los límites de nuestra propia vida?

Eso es lo que es nuestra vida, si uno no la juzga, si uno no hace nada al respecto, porque si uno intenta hacer algo al respecto, entonces el pasado vuelve a reaccionar y vuelve a crear el mismo camino en la misma dirección y aquello continúa una y otra vez.

Uno es lo que es y eso está siempre delante de nosotros.

Y qué pasa entonces si uno ve todo eso (y para verlo uno tiene que estar muy quieto). Si uno ve lo que es tal y como es, entonces uno es libre de su propio pasado y puede ir más allá. En ese mismo instante uno descubre la trama y la urdimbre y termina con ella porque el comienzo es también el fin.

E.

Escuchar

Escuchar en silencio como si tuvieras todo el tiempo del mundo, como si el tiempo no fuera lo importante sino eso que estás escuchando. Cuando uno escucha así puede escuchar todos los sonidos, todos los ruidos, todo lo que duele dentro, todo lo que respira a tu alrededor.

Escuchar el propio pensamiento de uno, el propio sentimiento de uno, lo que uno simplemente es, sin intentar cambiar nada. En realidad no tienes que cambiar nada; todo ya está cambiando y la mayoría de las veces lo único que hace es frenar ese cambio. Escuchar cómo eso se produce, cómo crece una hoja, cómo se abre una flor, cómo sopla y se detiene el viento.

Escuchar el encuentro del silencio de uno con el silencio de todo. Escuchar cómo se enciende la luz… y escuchar su transparencia.

E.

La mujer

Un hombre sueña que ama a una mujer. La mujer huye. El hombre envía en su persecución los perros de su deseo. La mujer cruza un puente sobre un río, atraviesa un muro, se eleva sobre una montaña. Los perros atraviesan el río a nado, saltan el muro y al pie de la montaña se detienen jadeando. El hombre sabe, en su sueño, que jamás en su sueño podrá alcanzarla. Cuando despierta, la mujer está a su lado y el hombre descubre, decepcionado, que ya es suya.

Ana María Shua