Poemas de Denise León

no nos mata la luz.
Nuestro pasado es la selva;
la oscuridad
como una fruta que explota
mientras corremos por el cine
entre cuerpos inquietos.
Un tiempo espeso
que se pega a los dedos
y se clava en los dientes.
Nuestro pasado
es la sombra de una casa
que cada noche
soñamos demoler hasta los cimientos.

*

la avioneta del circo
roza el borde interminable
de la siesta.
Estamos solos
en la casa
solos
en el jardín
y el miedo
es un ojo
o una llave
que podemos hacer girar
-hambrientos-;
un cuerpo simple
para conquistar los mares.
Los leones pasan
y rugen.
Sus sonidos son un secreto.
Sus deseos son un secreto
que, a veces,
se alivia debajo de las hamacas
o cuando la abuela
señala al cielo
para que veamos pasar al Profeta.

*

finalmente
los grillos han dejado de venir.
Los hemos ido matando de a poco:
con veneno
con el pie,
sin demasiadas contemplaciones,
como si no supiéramos nada
de la suerte,
del peso
de las cosas.

Denise León