Tormenta y brevedad

Querida mamá: estoy aprendiendo a ladrar
Olga Novo

Llueve sobre mis dedos sucios de pelar ajos
y no comprendo para qué sirve la desmemoria.
Hago cábalas con esta pena tremenda incertidumbre
que es herencia de mi abuela y de mi madre y pienso
‘ojalá no tenga hijas para ver madurar su dolor’.
Pintarse las uñas de los pies como un gesto de supervivencia
frente al grito agonía purpúrea que no sale de la garganta
sino de crines de rabia en el suelo del aseo anónimo.
He vivido y he sangrado al lamer los cuerpos de seres más frágiles
y si estoy aquí es para amar a las criaturas llanto de la especie.
Llueve muy lento entrecierro los ojos mientras ella se finge dormida:
la vida prosigue camina desnuda hacia la brevedad
hacia la transparencia.

Gema Palacios