Y no resto importancia

Mira, estoy contemplando
la última página que escribí
Está aquí mismo
a mi izquierda
yace sin decir nada
núbil, inquietante
pero no creas que duerme
sólo es una página muerta
una amalgama de ininteligibles garabatos
de la que apenas puede rescatarse una sola palabra
Desvariaba, simplemente interpretaba
en pleno delirio de extenuante ebriedad
el papel del disidente incorregible
paciente escriturado de desarraigo terminal
Ya despierto, días más tarde, quizá
te veo a ti,
o a lo que pienso que puedas ser tú, sentado
en tu sillón o en un asiento del Metro
te imagino leyendo este poema y me pregunto
¿Para qué?
es insólito,
¿Por qué lo haces?
¿Qué esperas encontrar?
Aquí no hay nada para nadie
La vida está en otro sitio
Afuera
Fuera de estos versos
Fuera de estas páginas
Lejos de las palabras

De mí

Es un rumor
Muchos lo piensan
Sé que tú
también lo haces
¿Crees que soy un tipo duro, eh?
Sí, ya sabes,
Uno de esos que escribe sobre el rollo
de las putas, de los garitos de las almas perdidas
y de esos borrachos afterhours de los que tanto hablo
Te va la historia esta del frenopático
el histerismo femenino y los morideros de mala muerte
Te sientes en mí, ¿eh, chico?
Casi puedes ver a través de mis ojos,
entender lo que pienso, esta incapacidad mía
siempre tan triste, tan jodidamente lúgubre
moribundo de soledad
Pero amigo,
si pudieras contemplarme en el espejo
de este pasado muerto
sabrías
que ya entonces
me reía DE TI

¿De verdad no sientes las cuerdas?
¿No las sientes?
Soy el taimado que envenena tu mente
de literalidad mientras lees

No te aflijas,
No te ofendas,
es natural
Ves en mí al heredero natural del trono de Ándernach
Emperador soez, príncipe de la vulgaridad pauperizada
Del realismo sucio
Es cierto, además de los niños
la estupidez es algo que no intento soportar
más allá de donde mi nariz termina
Entretanto,
seguiré conjurando poemas de necesidad
que atravesarán el fuego y el agua
que escupirán sobre el mar de los besos olvidados
Si soy la mancha o el detergente
La verruga o el hereje
El zurullo en la rampa del retrete
TODO EL MUNDO MIENTE
El artista, el banquero
el albañil y el médico
Jehová, Jesús
Buda y Alá, Elohim
Yavé y Maradona
los cuentos de Ándersen
de Lewis Carroll, los de Oscar Wilde
los poetisos malditos de Manuela Malasaña
TODOS
¿Crees que yo no?
Nada de esto va en serio
O puede que sí
Cualquier parecido con la realidad
es mera insuficiencia, pero
no dramaticemos
Al fin y al cabo, muchacho
para qué la verdad
si son sólo versos

Rafael López Vilas