Poemas de Eeva Kilpi

Dime si molesto,
dijo él al entrar,
porque me marcho inmediatamente.

No sólo molestas,
contesté,
pones patas arriba toda mi existencia.
Bienvenido.

*

Justo cuando había aprendido a vivir sin él
se me vino a la cabeza la idea:
Yo a este hombre no renuncio.

Y las sábanas estallaron en flores.
“Esto es la realidad”, dijo
y los sueños empalidecieron.

Tal era pues la fuerza tras las miradas
que durante años educadamente
nos habíamos lanzado mutuamente.

*

¿Te dejarías follar por dos mil pelas? me dijo
en la parada del autobús a las 0:42
rodeados de calles vacías y congeladas.
Primero negué con la cabeza, pero luego le dije:
Por dinero, no, pero si pasas la aspiradora y friegas los platos…
Entonces él, a su vez, se negó
y se dio la vuelta abatido para seguir su camino.

*

Bueno, si de verdad
quieres una confesión,
ahí va:
he tenido treinta y seis amantes.
Bien, sí. Tienes razón,
son demasiados.
Hubiese bastado con treinta y cinco.
Pero, cariño, el treinta y seis
eres tú.

Eeva Kilpi