De cadencia

electro electromagnetismo magnetismo
magnetismo animal
animado anímico animoso
jocoso latoso pesaroso muerto
de muerte natural
de muerte cínica o verbal
de muerte absurda
fraseado parafraseado enlatado
en un sucinto obituario
calvario animalario dromedario
paseándose al sol por la montaña
hasta el verde cafetal
crucial venático mortal
donde la rara serpiente cuida la fuente

E.

Canto a mí mismo

Yo me celebro y yo me canto,
Y todo cuanto es mío también es tuyo,
Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca.

Indolente y ocioso convido a mi alma,
Me dejo estar y miro un tallo de hierba de verano.

Mi lengua, cada átomo de mi sangre, hechos con esta tierra, con este aire,
Nacido aquí, de padres cuyos padres nacieron aquí, lo mismo que sus padres,
Yo ahora, a los treinta y siete años de mi edad y con salud perfecta, comienzo,
Y espero no cesar hasta mi muerte.

Me aparto de las escuelas y de las sectas, las dejo atrás;
me sirvieron, no las olvido;
Soy puerto para el bien y para el mal, hablo sin cuidarme de riesgos,
Naturaleza sin freno con elemental energía.

Creo en ti, mi alma, el otro que soy no se rebajará ante ti,
Y tú no te rebajarás ante él.

Tiéndete en el pasto conmigo, desembaraza tu garganta,
No son palabras, ni música, ni versos lo que preciso, ni hábitos, ni
discursos ni aun los mejores,
Sólo quiero el arrullo, el susurro de tu voz suave.

Recuerdo cómo nos acostamos una mañana transparente de estío,
Cómo apoyaste la cabeza sobre mis caderas y la volviste a mí dulcemente,
Y abriste mi camisa sobre el pecho y hundiste tu lengua hasta tocar mi corazón desnudo,
Y te estiraste hasta tocarme la barba, y luego hasta tocarme los pies.

Velozmente se irguieron y me rodearon el conocimiento y la paz que
trascienden todas las discusiones de la tierra,
Y desde entonces sé que la mano de Dios ha sido prometida a la mía,
Y sé que el espíritu de Dios es hermano del mío,
Y que todos los hombres que han nacido son mis hermanos, y las
mujeres mis hermanas y mis amantes,
Y que el sostén de la creación es el amor,
Y que son innumerables las hojas rígidas o que se curvan en los campos,
Y las negras hormigas en las grietas bajo las hojas,

Y las mohosas costras del seto, las piedras hacinadas, el saúco, la
candelaria y la cizaña.

Soy el poeta del Cuerpo y soy el poeta del Alma,
Los goces del cielo están conmigo y los tormentos del infierno están conmigo,
Los primeros los injerto y los multiplico en mi ser, los últimos los
traduzco a un nuevo idioma.

Soy el poeta de la mujer no menos que el poeta del hombre,
Y digo que es tan grande ser mujer como ser hombre,
Y digo que nada es mayor que ser la madre de los hombres.
Entono el canto de la exaltación o de la soberbia,
Ya estamos hartos de plegarias y de zalanderías,
Muestro que el tamaño no es más que crecimiento.
¿Has dejado atrás a los otros? ¿Eres el presidente?
Es una bagatela, cada uno de los otros te alcanzará y seguirá adelante.
Soy el que camina con la tierra y creciente noche,
Llamo a la tierra y al mar que abraza la noche.
Abrázame, noche de senos desnudos, abrázame, noche magnética y fecunda,
Noche de los vientos del sur, noche de las estrellas grandes y escasas,
Noche serena que me llama, loca y desnuda noche de estío.

Sonríe, tierra voluptuosa de fresco aliento,
Tierra de los árboles dormidos y húmedos,
Tierra del sol que ya se ha ido, tierra de las montañas de cumbre nebulosa,
Tierra del cristalino fluir de la luna llena, apenas tocada de azul,
Tierra del brillo y de la sombra manchando la corriente del río,
Tierra del gris límpido de las nubes que resplandecen y se aclaran
para que yo no las vea,
Tierra yacente y extendida, rica tierra de azahares
Sonríe, porque llega tu amante.

Pródiga me has dado tu amor, te doy pues mi amor,
Mi apasionado amor indecible.

Walt Whitman, un cosmos, de Manhattan el hijo,
Turbulento, carnal, sensual, comiendo, bebiendo, engendrando,
Ni sentimental, ni sintiéndome superior a otros hombres y mujeres,
ni alejado de ellos,
No menos modesto que inmodesto.

¡Arrancad los cerrojos de las puertas!
¡Arrancad las puertas de los goznes!

El que degrada a otro me degrada,
Y todo lo que se dice o se hace vuelve a mí al fin.
A través de mí surge y surge la voluntad creadora, a través de mí, el
torrente y el índice.
Digo el primordial santo y seña, hago el signo de la democracia,
¡Por Dios! No aceptaré nada que no sea ofrecido a los demás
en iguales condiciones.

Muchas voces largo tiempo calladas brotan de mí,
Voces de las interminables generaciones de prisioneros y de esclavos,

Voces de los enfermos y de los inconsolables, de los ladrones y de los enanos,
Voces de ciclos de preparación y de crecimiento,
De los hilos que unen a las estrellas, y de los vientres, y de la
simiente paterna,
Y del derecho de aquellos a quienes oprimen los otros,
De los deformes, triviales, simples, tontos y despreciados,
De neblina en el aire, de escarabajos arrastrando bolas de estiércol.
Brotan de mí voces prohibidas,
Voces del sexo y del apetito, voces veladas y yo aparto el velo,
Voces indecentes clarificadas y transfiguradas por mí.
Yo me cubro la boca con la mano,
Me conservo tan puro en las entrañas como en la cabeza y en el corazón,
La cópula no es para mí más vergonzosa que la muerte.

Creo en la carne y en los apetitos,
Ver, oír, tocar, son milagros, y cada parte de mí es un milagro.

Dino soy por dentro y por fuera, y santifico todo lo que toco y me toca,
El aroma de estas axilas es más fino que las plegarias,
Esta cabeza es más que las iglesias, las biblias y todos los credos.

Si algo hay que yo venero más que las otras cosas, ese algo es la
extensión de mi cuerpo y cada una de sus partes,
Traslúcida arcilla de mi cuerpo, ¡tú lo serás!
Sombreados bordes y bases, ¡vosotros lo seréis!
Firme reja viril, ¡tú lo serás!
Tú, mi rica sangre, tú líquido lechoso, pálido extracto de mi vida.
Pecho que oprimes otros pechos, ¡tú lo serás!
¡Cerebro serán tus circunvoluciones ocultas!
Raíz lavada del junco oloroso, becada medrosa, nido recatado de los
huevos gemelos, ¡vosotros lo seréis!
Heno mezclado y revuelto de la cabeza, barba, cejas, ¡vosotros lo seréis!
Savia que goteas del arce, fibra del noble trigo, ¡vosotros lo seréis!
Sol generoso, ¡tú lo serás!
Nubes que ilumináis y oscurecéis mi rostro, ¡vosotros lo seréis!
Sudorosos arroyos y rocíos, ¡vosotros lo seréis!
Vientos que me rozáis, frotando contra mí vuestros genitales,
¡vosotros lo seréis!
Amplios campos musculares, ramas de encina, amoroso holgazán de
mi sendero tortuoso ¡vosotros lo seréis!
Manos que he tomado, rostros que he besado, mortal a quien toqué
alguna vez, ¡vosotros lo seréis!

Estoy enamorado de mí, hay tantas cosas en mí que son tan deliciosas,
Cada momento y todo lo que ocurre me llena de alegría,
No sé cómo se doblan mis tobillos, ni la causa del más leve de mis deseos,
Ni de la amistad que suscito, ni de las amistades que me devuelven.

Al subir por las escaleras me detengo a reflexionar si no estoy soñando,
La madreselva en la ventana me satisface más que la metafísica de los libros.

¡Contemplar el amanecer!
La escasa luz que va borrando las sombras inmensas y diáfanas,
El sabor del aire es grato a mi paladar.

Retoños del cambiante mundo ascienden silenciosos en un juego
inocente, fresco sudor,
Oblicuamente errando por todos lados.

Algo invisible está proyectando libidinosos dardos,
Torrentes de brillante zumo inundan el cielo.

La tierra por el cielo invadida, la cotidiana consumación de su boda,
El desafío del oriente sobre mi cabeza,
La burla mordaz: ¡Ya veremos quién es el amo!

Creo que una hoja de hierba no es menos que el camino recorrido por las estrellas,
Y que la hormiga es perfecta, y que también lo son el grano de
arena y el huevo del zorzal,
Y que la rana es una obra maestra, digna de las más altas,
Y que la zarzamora podría adornar los salones del cielo,
Y que la menor articulación de mi mano puede humillar a todas las máquinas,
Y que la vaca paciendo con la cabeza baja supera a todas las estatuas,
Y que un ratón es un milagro capaz de confundir a millones de incrédulos.

Siento que en mi ser se incorporan el gneis, el carbón, el musgo de
largos filamentos, las frutas, los granos, las raíces comestibles,
Y que estoy hecho de cuadrúpedos y de pájaros,
Y que puedo recuperar cuanto he dejado atrás,
Pero que puedo hacerlo volver cuando se me antoje.

En vano la timidez o la prisa,
En vano las rocas incandescentes arrojan sobre mí su antiguo calor,
En vano el mastodonte se oculta detrás del polvo de sus huesos,
En vano los objetos se alejan leguas y leguas y toman muchas formas,
En vano el mar se oculta en las cavernas donde tienen su guarida los monstruos,
En vano el buitre tiene por morada el cielo,
En vano la serpiente se desliza entre las lianas y los troncos,
En vano el alce busca las honduras recónditas de la selva,
En vano el cuervo marino tiende el vuelo hacia el norte,
hacia el Labrador,
Lo sigo velozmente, trepo al nido que está en la grieta del peñasco.
¿Quién es este salvaje amistoso y gárrulo?
¿Espera la civilización, o la ha dejado atrás y la ha dominado?
¿Es un hombre del sudoeste y ha sido criado a la intemperie? ¿Es un canadiense?
¿Viene de las tierras del Mississippi, de Iowa, de Oregon, de California?
¿De la montaña, de las praderas, de los bosques, o un marino del mar?
Dondequiera que vaya, los hombres y las mujeres lo desean y lo aceptan,
Quieren que los quiera, que los toque, que les hable, que se quede con ellos.

Obra sin ley, como los copos de nieve, sus palabras son simples
como la hierba, el pelo despeinado, risas e ingenuidad.
Lento el andar, comunes las facciones, emanando sencillez y modestia,
Brotan de un modo nuevo desde las puntas de los dedos,
Flotan en el aire con el olor de su cuerpo o de su aliento, salen de
la mirada de sus ojos.

Me ha tocado en suerte, lo sé, lo mejor del tiempo y del espacio;
nunca he sido medido y no seré medido jamás.

El viaje que emprendo es eterno (¡que todos me oigan!).
Mis signos son un capote contra la lluvia, fuertes zapatos y un
bastón cortado en el bosque,
En mi silla no sestean los amigos,
No tengo cátedra ni iglesia ni filosofía,
No llevo a ningún hombre a una mesa puesta, a la biblioteca, a la bolsa,
Pero a cada uno de vosotros, hombre o mujer, lo llevo a una cumbre,
Mi brazo izquierdo ciñe tu cintura,
Mi derecha señala los continentes y el gran camino.

Ni yo ni ningún otro puede andar por ti ese camino,
Eres tú quien debe andarlo.

No queda lejos, está a tu alcance,
Quizá estabas en él desde que naciste y no lo has sabido,
Quizá esté en todas partes, en mar y en tierra.

Échate tus prendas al hombro, hijo mío, y yo traeré las mías y apresurémonos;
Ciudades prodigiosas y naciones libres nos saldrán al paso.

Si te cansas, dame las dos cargas y apoya tu mano en mi cadera,
Y a su debido tiempo me devolverás el mismo servicio,
Porque ya emprendida la marcha nunca descansaremos.

Esta mañana, antes del alba, subí a una colina para mirar el cielo poblado,
Y le dije a mi alma: cuando abarquemos esos mundos, y el
conocimiento y el goce que encierran, ¿estaremos al fin hartos y satisfechos?
Y mi alma dijo: No, una vez alcanzados esos mundos proseguiremos el camino.
Tú también me interrogas y yo te escucho,
Contesto que no puedo contestar, tú mismo debes encontrar la respuesta.
Siéntate un momento, hijo mío,
Aquí tienes pan para comer y leche para que bebas,
Pero después de haber dormido y haber cambiado de ropa te beso
con el beso del adiós y te abro la puerta para que salgas.

Demasiado tiempo has perdido en sueños deleznables,
Ahora te quito la venda de los ojos,
Debes acostumbrarte al brillo de la luz y de cada momento de tu vida.
Demasiado tiempo has vadeado, asido a una tabla en la orilla,
Ahora quiero que seas un nadador, que te arrojes al mar, que
reaparezcas, que me hagas una seña, que grites y que agites el
agua con tus cabellos.

Dije que el alma no es más que el cuerpo,
Y dije que el cuerpo no es más que el alma,
Y que nada, ni Dios, es más que uno mismo,
Quien camina una milla sin amor, se dirige a su propio funeral
envuelto en su propia mortaja;
Y yo y tú, sin tener un centavo, podemos comprar lo más precioso de la tierra,
Y la mirada de unos ojos o una arveja en su vaina confunden la
sabiduría de todos los tiempos,
Y no hay oficio ni profesión en los cuales el joven que los sigue no
pueda ser un héroe,
Y no hay cosa tan frágil que no sea el eje de las ruedas del universo,

Y digo a cualquier hombre o mujer: que tu alma esté serena y en
paz ante millones de universos.
Y digo a la Humanidad: No hagas preguntas sobre Dios,
Porque yo que pregunto tantas cosas, no hago preguntas sobre Dios,
(No hay palabras capaces de expresar mi seguridad ante Dios y la muerte.)
Escucho y veo a Dios en cada cosa, pero no lo comprendo en lo más mínimo,
Ni comprendo cómo pueda existir algo más prodigioso que yo mismo.
¿Por qué desearía yo ver a Dios mejor que en este día?
Algo veo de Dios en cada hora de las veinticuatro y en cada uno de sus minutos,
En el rostro de los hombres y de las mujeres veo a Dios, y en mi propio rostro en el espejo;
Encuentro cartas de Dios tiradas por la calle y su firma en cada una,
Y las dejo donde están porque sé que dondequiera que vaya,
Otras llegarán puntualmente.

Walt Whitman
(traducción J.L.Borges)

Parto

Yo soy el centro
De un círculo de dolor
Que excede sus límites en toda dirección

Los asuntos del aburrido sol
No son de mi incumbencia
En mi congestionado cosmos de agonía
Del que no hay escapatoria
En infinitamente prolongadas vibraciones nerviosas
O en contracción
Hasta el núcleo exacto del ser

Localiza la irritación afuera
Ahí adentro
Adentro
Ahí afuera
El área sensibilizada
Es idéntica a la extensión
De la intensidad

Yo soy la cantidad engañosa
En la armonía de la potencialidad fisiológica
Con la que
Logrado el auto-control
Debería estar en consonancia
A tiempo

El dolor no es tan fuerte como la fuerza de resistencia
El dolor se incorpora en mí
El combate está igualado

Una voz llena la ventana abierta
El pintor de retratos de moda
Corre escaleras arriba al apartamento de una mujer
Cantando
“Todas son lindas relindas
Todas son bonitas
Con su pelo rizado
O —”
Por atrás de los pensamientos que dejo
cristalizar
Preñada Bestia
¿Por qué?
Esa irresponsabilidad del macho
Otorga a la mujer una superior Inferioridad
Corre escaleras arriba

Y yo escalo una montaña deforme de agonía
Como efecto secundario del agotamiento del control
Alcanzo la cumbre
Gradualmente me entrego a la anticipación del
Reposo
Que nunca llega
Pues otra montaña crece
Que espoleada por lo inevitable
Debo atravesar
Atravesandome a mí misma

Algo en el delirio de las horas nocturnas
Se confunde mientras intensifica la sensibilidad
Emborronando los contornos espaciales
Ayudando así a la elusión de lo circunscrito
Del que ese balbuceo de bestia salvaje crucificada
Llega tan y tan lejano
La espuma en los músculos elongados de la boca
No forma parte de mí
Existe un clímax en la sensibilidad
Cuando el dolor se sobrepasa a sí mismo
Deviene exótico
Y el ego triunfa al unificar los polos positivos y
Negativos de la sensación
Juntando las fuerzas opuestas que se resistían
En una revelación lasciva

Relajación
Negación de mí misma como unidad
Intermedio de vacío
Tendría que haber sido vaciada de vida
Al dar vida
Dado que en una crisis la consciencia a toda prisa
Atraviesa depósitos subliminales de los procesos
Evolutivos

¿Acaso no he
Vislumbrado
En algún lugar
Una polilla de alas blancas como la muerte
Que deposita sus huevos?
Un momento
En su realización
Puede
Vitalizado por bautismo cósmico
Suministrar la correcta apología
Para la objetiva
Aglomeración de actividades
De una vida
VIDA
Un paso adelante con la naturaleza
Hacia la esencia
De la impredecible Maternidad
Contra mis muslos
Tensos de un movimiento infinitesimal
Apenas perceptible
Ondulación
Humedad del calor
Latido de una vida incipiente
Vertiendo en mí
Los contenidos del universo
Madre soy
Idéntica
A la infinita Maternidad
Indivisible
Intensamente
Soy absorbida
Por
El siempre-ha-sido-y-será
De la reproducción cósmica

Emerge del subconsciente
La imagen de una gata
Con las crías ciegas
En su regazo
El mismo fluido vital ondulante
Yo soy esa gata

Emerge del subconsciente
La imagen de una pequeña carcasa animal
Cubierta de moscas azules
— Gourmets –
Y en esos insectos
Fluye la misma ondulación de vida
Muerte
Vida
Voy conociendo
Todo sobre
La evolución

A la mañana siguiente
Cada mujer-del-pueblo
De puntillas sobre el rojo tupido de la alfombra
Cumple con sus labores en silencio
Cada mujer-del-pueblo
Luce un halo
Un halo ridículo
Que excelsamente ignora

Una vez escuché decir en la iglesia
— Hombre y mujer los creó —
Y a Dios gracias.

Mina Loy

Poemas del laberinto

1

camino por el laberinto
en una tarde lluviosa

parece que camino…

pero en realidad
estoy sentado aquí
escribiendo

2

el laberinto está en mi cerebro

quiero decir
me deslizo por sus
circunvoluciones

busco una palabra perdida

3

frente a mis ojos
cae la lluvia

más allá una pared
de rojos ladrillos

hay allí otro laberinto

detrás de las ventanas
otros cerebros se buscan

4

la cantidad de veces
que me ha sucedido esto

estar sentado frente a la lluvia

estar perdido frente a la lluvia
estar perdido en el laberinto

lo curioso es que siempre
buscamos una salida

pero no hay salida

cuando ese hecho sencillo
se reconoce
la lluvia llega hasta ti y te moja la cara
y eso está bien
la luz es gris y brilla entre tus manos
y eso está bien
el laberinto tiene largas calles
y eso también está bien

5

cómo es que sucede esto
que las palabras se pierden
entre circunvoluciones

una palabra dobla la esquina
y desaparece ante mis ojos

lo que queda en su lugar
es todavía más hondo

yo lo llamaría silencio
pero eso no es más
que otra palabra

6

en la tarde nublada
brota la luz

brota desde su propio laberinto

no es onda ni corpúsculo
es simplemente
una palabra en mi cerebro

casi podría decir
que la he estado buscando

podría incluso decir
que casi la he encontrado

pero ella es tan libre
que escribe junto a mi

y se busca a sí misma
en otro laberinto imaginario

7

me fui a la cama con nubes
en la cabeza

desperté
en un laberinto de nubes grises

la lluvia me mojaba por dentro
coloreada por esa luz
incolora

E.

Y no resto importancia

Mira, estoy contemplando
la última página que escribí
Está aquí mismo
a mi izquierda
yace sin decir nada
núbil, inquietante
pero no creas que duerme
sólo es una página muerta
una amalgama de ininteligibles garabatos
de la que apenas puede rescatarse una sola palabra
Desvariaba, simplemente interpretaba
en pleno delirio de extenuante ebriedad
el papel del disidente incorregible
paciente escriturado de desarraigo terminal
Ya despierto, días más tarde, quizá
te veo a ti,
o a lo que pienso que puedas ser tú, sentado
en tu sillón o en un asiento del Metro
te imagino leyendo este poema y me pregunto
¿Para qué?
es insólito,
¿Por qué lo haces?
¿Qué esperas encontrar?
Aquí no hay nada para nadie
La vida está en otro sitio
Afuera
Fuera de estos versos
Fuera de estas páginas
Lejos de las palabras

De mí

Es un rumor
Muchos lo piensan
Sé que tú
también lo haces
¿Crees que soy un tipo duro, eh?
Sí, ya sabes,
Uno de esos que escribe sobre el rollo
de las putas, de los garitos de las almas perdidas
y de esos borrachos afterhours de los que tanto hablo
Te va la historia esta del frenopático
el histerismo femenino y los morideros de mala muerte
Te sientes en mí, ¿eh, chico?
Casi puedes ver a través de mis ojos,
entender lo que pienso, esta incapacidad mía
siempre tan triste, tan jodidamente lúgubre
moribundo de soledad
Pero amigo,
si pudieras contemplarme en el espejo
de este pasado muerto
sabrías
que ya entonces
me reía DE TI

¿De verdad no sientes las cuerdas?
¿No las sientes?
Soy el taimado que envenena tu mente
de literalidad mientras lees

No te aflijas,
No te ofendas,
es natural
Ves en mí al heredero natural del trono de Ándernach
Emperador soez, príncipe de la vulgaridad pauperizada
Del realismo sucio
Es cierto, además de los niños
la estupidez es algo que no intento soportar
más allá de donde mi nariz termina
Entretanto,
seguiré conjurando poemas de necesidad
que atravesarán el fuego y el agua
que escupirán sobre el mar de los besos olvidados
Si soy la mancha o el detergente
La verruga o el hereje
El zurullo en la rampa del retrete
TODO EL MUNDO MIENTE
El artista, el banquero
el albañil y el médico
Jehová, Jesús
Buda y Alá, Elohim
Yavé y Maradona
los cuentos de Ándersen
de Lewis Carroll, los de Oscar Wilde
los poetisos malditos de Manuela Malasaña
TODOS
¿Crees que yo no?
Nada de esto va en serio
O puede que sí
Cualquier parecido con la realidad
es mera insuficiencia, pero
no dramaticemos
Al fin y al cabo, muchacho
para qué la verdad
si son sólo versos

Rafael López Vilas