Pasaportes marinos

Tengo 10 pasaportes sumergidos en sangre
Tanja Ulbrich

no eran 10 pasaportes sumergidos en sangre
ni 100 pasaportes sumergidos en sangre
ni 1.000 pasaportes sumergidos en sangre
ni 10.000 pasaportes sumergidos en sangre
ni 100.000 pasaportes sumergidos en sangre

no era un millón de pasaportes
sumergidos en sangre
era un océano de pasaportes sumergido
en un océano de sangre

por encima de ellos
caminaban los sin tierra como barcos náufragos

iban todos juntos sin pasaporte alguno
desde ninguna parte
hacia ninguna otra parte

E.

No Soy Quién…

yo no soy quién para hablar de vosotros desde esta guarida
mi reino de 34 metros cuadrados
extensible al resto de la ciudad que
como la ciudad en sí
a veces se me antoja pequeño
y otras se me hace un mundo

hay días que al vagar por sus calles
abarrotadas de familias y pandillas
no entiendo qué hago en esta ciudad
atestada de españoles gregarios

siento que este no es mi lugar
que yo en Madrid —como diría mi abuela—
no tengo a nadie y a veces me duelen los brazos
de ganas de abrazar

pero llevo ya tantos años aquí
que rara vez piso la calle
sin entablar conversación con algún vecino
o encontrarme sin previo aviso con alguna amiga
algo que no me ocurre en ningún otro lugar

aquí soy alguien
hay gente que me conoce
y hablamos el mismo idioma
por eso por mucho que entienda
de soledades y desarraigo
no soy quién para contar vuestra historia

aquí desde mi feudo particular
sentada sola en el sofá
en esta noche lluviosa de invierno
me arropo con una manta bien mullida
que no comparto
he puesto a calentar una sopa para la cena
y su aroma me hace compañía

Eva Obregón