El Escribano

La noche cae como una seda sobre la ciudad.
El viento,
que hace poco jugaba con una hoja seca,
se ha dormido en mi mano.
Yo escribo,
pausadamente escribo.

Un trino lejano despide al sol rojo,
un carro pasa por la calle y
pita,
rechina la herrumbre de una bicicleta.
Yo escribo,
calladamente escribo.

La gente se besa en las puertas de las casas,
un niño le pregunta a su madre
por qué una flor se cierra,
dos amantes se encuentran en el medio
de un parque.
Yo escribo,
sencillamente escribo.

La luna se asoma entre las ramas de un árbol,
el viento resucita como un perfume antiguo,
se abren mil ojos en el alto cielo.

Yo escribo,
al fin del alma
escribo.

E.