Ensimismamiento

Cuando contemplo mi mano
-una cosa ajena pero emparentada conmigo-
de pronto no estoy en ningún país,
no quedo sujeta a ningún aquí ni a ningún ahora,
ni quedo ligada a ningún qué.

Entonces me siento como si tuviera que
despreciar el mundo:
pues bien, por mí que transcurra el tiempo
con tal de que no sucedan más señales.

Contemplo mi mano,
que guarda un parentesco conmigo
inquietantemente cercano,
siendo no obstante una cosa distinta.
¿Es más de lo que yo soy?
¿Tendrá un sentido superior?

HANNAH ARENDT