Tres poemas de Günter Grass

TRES SEMANAS DESPUÉS

Cuando regresé del viaje
y entré en mi apartamento
vi en la mesa el cenicero aquel
que me había olvidado de vaciar.
Hay cosas que no tienen arreglo.

PUNTUALIDAD

En el piso de abajo
pega una mujer joven
cada media hora
a su hijo.
He vendido
por eso mi reloj
y me guío sólo
por la mano dura
de la de abajo,
los cigarrillos contados
al alcance de la mano.
Tengo el tiempo bien medido.

GLOBULOS ROJOS

Pero desnuda
y reducida sólo a proporciones
me das pena.
Por eso intento cambiarte de sitio la rodilla.
Tu espinazo cóncavo me da que pensar.
No comprendo por qué eres tan fea
ni por qué soy incapaz de apartar de ti la vista
y mirar, por ejemplo, el campo verde o el río,
que son tan naturales
y no tienen clavículas.

Te quiero
lo que puedo.
Voy a componer un ballet
para tus glóbulos, los rojos
y los blancos.
Cuando caiga el telón
te tomaré el pulso y veré
si el esfuerzo ha merecido la pena.

GÜNTER GRASS

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