Tratando de explicar la poesía

La carga de nuestros nombres
Paul Celan

Sentirse poeta es sentir
una ausencia de voz,
una mano que mira el reflejo de luz
en la mesa desnuda.

Sentirse impotente frente a la hoja que mira
y sentir que de pronto
todo se echa a volar.

¿Dónde nos meteremos cuando el pantalón
se baje de la silla,
cuando la boca de la mesa se abra,
cuando las frutas abandonen el cuadro
y se pongan a bailar
con sus hermanas del frutero?

¿Cómo atraparemos a nuestro corazón
que vuela sobre el libro,
que anda ya sin su forro por ahí
como un barco velero?

Sentirse poeta es quizá
no sentirse en el tiempo mientras
se le acaricia
su larga barba de plata.

Y lo más curioso
de ese improbable instante es
que cuando uno lo presiente
no tiene nada
nada que decir.

E.