Todesfuge

FUGA DE MUERTE

Leche negra del alba te bebemos al atardecer
te bebemos al mediodía y de mañana te bebemos de noche
bebemos y bebemos
cavamos una fosa en los aires allí no hay estrechez
En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete
lo escribe y sale de casa y brillan las estrellas y silba llamando a sus perros
silba y salen sus judíos manda cavad una fosa en la tierra
nos ordena tocad ahora música de baile

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana y al mediodía te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete
tu cabello de ceniza Sulamith cavamos una fosa en los aires allí no hay estrechez

Grita cavad más hondo en el reino de la tierra los unos y los otros cantad y tocad
agarra el hierro en el cinto lo blande tiene ojos azules
hincad más hondo las palas los unos y los otros volved a tocar música de baile

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía y de mañana te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margerete tu cabello de ceniza Sulamith
él juega con serpientes

Grita tocad más dulce a la muerte la muerte es un amo de Alemania
grita tocad más lúgubre los violines luego huiréis como humo en el aire
luego tendréis una fosa en las nubes allí no hay estrechez

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía la muerte es un amo de Alemania
te bebemos al atardecer y de mañana te bebemos
y bebemos la muerte es un amo de Alemania su ojo es azul
te alcanza con bala de plomo te alcanza certero
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margerete
azuza sus perros contra nosotros nos regala una fosa en el aire
juega con las serpientes y sueña la muerte es un amo de Alemania
tu cabello de oro Margerete
tu cabello de ceniza Sulamith

PAUL CELAN

Corazón de luz

enciendo la luz
para escribir
un poema de amor

pero el amor se va volando
por la ventana

me asomo a la ventana
las hojas tiemblan al viento

el amor ha pasado
junto a un invisible pajarillo
que ahora canta

los coches ruedan por la calle enamorada
donde una vez
mi corazón rodó al viento

es extraño
sé que el amor se ha ido y
con la misma certeza

que permanece

está por todos lados
incluso en esta habitación
vacía

E.

Tres poemas de Richard Brautigan

Poema de amor

Es precioso
despertar en la mañana
solo
y no tener que decirle a nadie
que lo amas
cuando ya no lo amas
más.

Soneto

El mar
es un viejo poeta de la naturaleza
que murió de un ataque al corazón
dentro de una letrina pública.
Su fantasma aún
asecha los urinarios.
De noche se le puede
escuchar caminar
descalzo
en la oscuridad.
Alguien robó
sus zapatos.

Agujero de estrella

Me siento aquí,
en el perfecto borde
de una estrella,

miro su luz
volcarse
hacia mí.

La luz se vierte
a través
de un pequeño agujero
en el cielo.

No soy muy feliz,
pero puedo mirar
las cosas habitar
la lejanía.

Richard Brautigan

Lo que pasa es que me siento solo

El canto sobre el polvo se alzará después
por encima de nosotros
Ingeborg Bachmann

naturalmente
la soledad
no es la palabra soledad

la soledad es más grande
que estas cuatro paredes juntas

es más grande
que mis dos manos juntas

tener las dos manos vacías
y juntarlas
eso es soledad

mirar por la ventana y ver los pájaros
alejarse
en el amplio cielo azul

y andar todo el tiempo
con esa vieja pregunta en la cabeza

¿qué puedo yo ofrecerte?

¡yo que siempre he estado
tan solo
y tan vacío!

E.

Masa

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: “No mueras, te amo tanto!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
“¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando “Tanto amor y no poder nada contra la muerte!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: “¡Quédate hermano!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…

CÉSAR VALLEJO

Paz

junto a la mesa de la esquina en
el café
está sentada
una pareja de mediana edad.
han terminado de comer
y están bebiendo una cerveza
cada uno.
son las 9 de la noche.
ella está fumando un cigarrillo.
luego él dice algo.
ella asiente.
luego habla ella.
él sonríe, mueve la mano
luego se quedan callados.
a través de las persianas
junto a la mesa
parpadea
una luz roja de neón.

no hay guerra
no hay infierno.

luego él levanta su botella
de cerveza.

es verde,
se la lleva a los labios
le da un sorbo.

es una Coronet.

ella tiene el codo derecho
apoyado sobre la mesa
y en la mano
sostiene el cigarrillo
entre el pulgar y
el índice
y cuando ella le mira
fuera las calles
florecen
en la noche.

CHARLES BUKOWSKI