Caja de cerrillos, de Verónica Fajardo

CAJA DE CERILLOS

La buscamos en los corredores de su mano izquierda
por la mañana bajo el sofá
mi hermano pide que le encienda un cigarrillo
a cambio me inventa un nuevo nombre

Recojo un fósforo del armario
mi hermano se asoma por las grietas de mi falda
moldea en mis pechos castillos de ceniza

A veces la llenamos de arena
las hormigas trazan un laberinto
nos recostamos
a esperar que alguien salga

A Benjamín le gusta cuando la hago sonar
dice que llueven luciérnagas
se quita el sombrero
y jugamos a cazarlas

Por la noche la escondemos de los grillos
que se posan frente a la estufa
ni mi hermano ni yo
recordamos
en qué lugar está.

VERÓNICA FAJARDO

Un poema de Eliot

Oh oscuro, oscuro, oscuro. Todos ellos caen en lo oscuro,
los espacios vacíos interestelares, el vacío dentro del vacío,
los capitanes, banqueros, eminentes hombres de letras,
los generosos mecenas del arte, los estadistas y los gobernantes,
distinguidos funcionarios, presidentes de muchos comités,
magnates industriales e insignificantes contratistas, todos caen en lo oscuro,
y oscuro el Sol y la Luna, y el Almanaque de Gotha
y la gaceta de la Bolsa, el Directorio de los Directivos,
y frío el sentido y ausente el motivo de la acción.
Y todos vamos con ellos, hacia el funeral silencioso,
el funeral de nadie, porque no hay nadie a quien enterrar.
Yo dije a mi alma, está tranquila, y deja que lo oscuro te invada,
que será la oscuridad de Dios. Como en un teatro
las luces se apagan, porque se va a cambiar la escena,
con un vacío retumbar de alas, con un movimiento de oscuridad en oscuridad,
y sabemos que las colinas y los árboles, el panorama distante
y la atrevida e imponente fachada están siendo retiradas-
O, cuando un vagón subterráneo, en el metro, se para demasiado tiempo entre dos estaciones,
y la conversación se anima y lentamente se apaga en el silencio,
y ves cómo ahonda detrás de cada cara el vacío mental,
quedando sólo el terror creciente de no pensar en nada;
o cuando, bajo el influjo del éter, la mente está consciente, pero consciente de nada-
Yo dije a mi alma, está tranquila, y espera sin esperanza,
porque la esperanza sería esperanza de la cosa equivocada; espera sin amor,
porque el amor sería amor de la cosa equivocada; aún queda la fe,
pero la fe y el amor y la esperanza se encuentran todos en la espera.
Espera sin razón, porque no estás listo para la razón:
Así la oscuridad será la luz, y la quietud el baile.
Susurro de arroyos, y relámpago de invierno.
El tomillo silvestre oculto, y la fresa silvestre,
las risas en el jardín, éxtasis que resuena,
no perdidas, pero necesitadas, apuntando a la agonía
de la muerte y el nacimiento.
Dices que estoy repitiendo
algo que ya he dicho antes. Lo diré otra vez,
¿lo diré otra vez? Para llegar allí,
para llegar donde tú estás, para volver de donde no estás,
debes ir por un camino en el que no haya éxtasis.
Para llegar a lo que no sabes
debes ir por un camino que es el camino de la ignorancia.
Para poseer lo que no posees
debes ir por el camino de la desposesión.
Para llegar a lo que no eres
debes ir a través del camino en que no estás.
Y lo que no sabes es la única cosa que sabes,
y lo que posees es lo que no posees,
y en donde estás es donde no estás.

T. S. Eliot