Adagio

Miro mis manos pasar
bajo la suave luz de la luna
acurrucada en tu cuerpo desnudo,
tendido a la distancia de un beso,
volador insaciable y sin embargo ahora
quieto como un niño.

Busco el borde de la luz cuando se mueve
tu mano en círculo sobre la almohada.
Como una mariposa en la ventana,
como un gato que
ronronea.

Se atraganta de luz mi mano entre tus manos
y escupe este poema a la noche.

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