Adolesciente

Roto grito del infante
vaga por camino estrecho:
el hueco negro del pecho.
La mueca verde brillante
ondea tras el cristal
y encima el espejo gris
añora ser flor de lis
en la frente de un mortal.
Corazón, no te detengas,
rueda insatisfecho, fiel
entre la sombra y la luz.
Sabe que de alguna cruz
brotará cual rica miel
la ciudad de dichas luengas.

E.
(de Memorias del otro lado del mar)

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