Reencuentro

A pasos breves sobre la tierra blanda
llego al lugar donde la nieve brota
y veo el ave blanca de ala rota
que a detenerme en su cristal me manda.

Su dulce trino brilla en mi aposento,
fría la luz que más calienta el alma,
quiere hacer de mi amor un mar de calma
que guarde el puro ardor de lo que siento.

Y yo de niño visto mi gran traje,
y entro en la fiel ternura del espejo,
sin miedo y sin verdad, sin equipaje.

Y una mano me encuentra por ventura
cuando yo más buscaba ese amor viejo
que me iniciara en la edad madura.

E.
(de Memorias del otro lado del mar)

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