Ruidos de un sueño ausente

 

No sabíamos lo que era yo y lo que eras tú
Karin Boye

A esta hora tranquila la vena azul que no palpita se vuelve hábil
y aquellas figuras del paisaje, restallante de calcio,
van ayuntando cuerpos al cordón umbilical de la noche.

Yo me siento a escudriñarte sin las formalidades de mi cabeza
y te encuentro más bello cada día: ángel recién salido del útero.

Quisiera agarrarte y quedarme atascada durante veinte minutos
en tu espalda de arrecifes de coral,
quisiera ser el ruido de tu sueño transparente en las primeras lluvias de octubre
o una rama de la jacarandá pariendo flores menstruales.

Pero soy humana y mortal como las algas de Nueva Zelanda
y este insomnio no da para mucho.

Carmen Garrido

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.