El mago

La palabra camino
crea el asfalto negro
y las rayas blancas
que se besan entre sí
al fondo de mis ojos.

La palabra multitud crea
un montón de gente
caminando…
Nadie sabe hacia dónde,
nadie sabe por qué,
pero ellos no cesan de
movérseme por dentro:
por las carreteras asfaltadas
de la sangre,
por los barrios semiluminados
del corazón.

La palabra ventana crea la espera
y crea la plaza,
y luego crea a esa chica,
que parece una hoja que danza
sobre los adoquines,
que parece una gota de lluvia
cayendo,
que parece el reflejo de una palabra
en el agua invisible.

La palabra pulmón aspira a la noche,
crece hacia la noche, la devora,
y cuando la expira
la noche se enciende
de palabras recién nacidas.
Una noche no escrita,
una noche que no está fuera
ni dentro de mí,
que me contiene,
pero que ninguna palabra
puede contener.

La palabra olvido
crea el recuerdo.
La palabra silencio
crea la música.
La palabra oscuridad
crea la luz.

La palabra alegría…
la palabra alegría
crea este mundo.

E.

(de El mago de chicle)

(Ilustración de Marta Lage de la Rosa)

Sueño tras ventana

Detrás de esa ventana está la vida. La vida de una chica de pelo rojo. La chica está durmiendo con el chico de sus sueños que ha venido a soñarla desde el amanecer. Y la ha soñado tanto y tan bien que ahora la chica agotada descansa en su cama de adobe verde. Y cuando muera el sol de la tarde, abrirá de par en par las ventanas de su vida recién soñada, para regar la vida de las plantas de afuera que iluminan la pequeña terraza con una suave luz malva.

Canto LXXXVII

yo me reía
yo iba
diciéndole a la gente lo que pasaba
al otro lado del espejo
donde miramos y
no vemos

una cara posada en la luz breve
unos ojos quizá
pero más allá no vemos lo que se cuece
y está en nosotros y se cuece
y vive en nosotros y sueña este mundo y se cuece
en él con la mirada

y por eso yo me reía y le iba diciendo a la gente
que el espejo en verdad
es ese tío de enfrente
que te injuria o te abraza
que levanta los brazos al cielo
y se tira un pedo en tu cara
o te hace el amor
con todos los ojos

E.
(de Canto al Infinito)

Para qué sirve una palabra

Todas esdrújulas,
se suben por el climaterio y saltan
del dolor a la risa, de la risa al llanto seco.

Y son nuestros sentimientos,
y son los pensamientos que conforman
nuestro mundo.

Se desangran por los ojos,
por los poros de la piel,
por las narices,
por los sonidos digitales.

Lo nombran todo,
lo mancillan todo con sus límites significantes
y reglas gramaticales
(nuestras propias reglas).

Una palabra sola
se acerca al horizonte y crea un mundo nuevo,
no definido aún
y de continua indefinición.

Es la palabra poesía.

E.
(de Poemas comunes)