Sobre la atracción simétrica

Por más que intentemos
explicar
el
universo,

siempre el amor,
siempre la muerte.

Por más que nuestros ojos
se hundan
en
lo oscuro,

siempre el amor,
siempre la muerte.

Por más que le llamemos gravedad,
electromagnetismo,
fuerza débil o
fuerte,

siempre el amor,
siempre la muerte.

Por más que a un año luz
el caos nos sonría
en
ecuaciones,

siempre el amor,
siempre la muerte siendo…

inexplicables.

E.
(de Poemas comunes)

Pura vida

La lengua en el caño gime
de gemido de ola que no llega a ser,
de verde tupido que no llega a atravesar la luz,
de luz que no llega a alumbrar
el nublado horizonte.

La lengua canta con mil ruidos de insectos,
de monos aulladores,
de tucanes de cola amarilla,
de lengua afrutada,
curvada,
asesina.

La lengua no llega a saber
qué es lo que se pierde entre los árboles altísimos,
entre el zumbido de los mosquitos y las cigarras impacientes.

El agua no llega a saber
qué camino tomar entre los juncos y la maleza,
y se encharca en el fango de la lengua llena de flores,
que no paran de arrullarse a ellas mismas
sobre las copas de las pachiras.

La lengua más alta baja entonces por las ramas colgantes
del maracuyá
como una mariposa de cristal,
como una iguana verde azul,
como un zapito rojo;

y es el colibrí que no saca la lengua de la bromelia,
la tortuga que no saca la lengua de la negrura de la arena
hasta que el último huevo caiga sobre la paciencia del mundo.

La lengua cansada atraviesa toda esta maraña de hojas
y se pierde entre las manchas del jaguar,
que da pasos invisibles entre el invisible follaje;

y no canta la lengua porque no sabe qué cantar
cuando la boca de la boa se abre,
y el caimán semidormido bosteza,
y la lengua de la serpiente sibila,
y los cocuyos encienden su luz
en la esperanza de la honda selva;

y la lengua se queda quietecita y calla
porque no sabe qué decir
ante tanta inmensidad de vida…

Hasta que llega la lluvia
y lo dice
TODO.

E.
(de Poemas comunes)

Lavados de lengua

No se trata de intentar ser libre
se es.

Giusseppe Domínguez

Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los políticos.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los sacerdotes.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los periodistas.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los ideólogos.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los publicistas.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los filósofos.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los economistas.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los psicólogos.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los escritores.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los poetas.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los terapeutas.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los coacher.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los demagogos.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los de las redes sociales.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los gurús.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los salvadores.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua a los que quieren ayudar
y no ayudan.
Y si les hiciéramos un lavado de lengua
a los que hablan de un mundo mejor
que no viven ellos mismos.

Y si nos hiciéramos un lavado de oídos.
Y si nos sentáramos a escuchar
nuestro propio silencio.

Lo común

Vivir en comunidad. Compartir sentimientos comunes, pensamientos comunes, percepciones comunes de la realidad individual.

Dejar de lado lo mío y lo tuyo para que florezca lo común, lo esencialmente humano que brilla en todas las diferencias (cuando uno no se identifica con las diferencias descubre que lo común contiene lo diferente, que el movimiento de lo diferente, que es la vida misma, danza en el amplio espacio de lo común). Escuchar con calidez todo lo diferente para oír la voz silente de lo común y dialogar con ese silencio a cada paso.

Mirar a las cosas vivas como el común de los mortales, con esa sencillez esplendorosa con la que nace y muere un poema.