Sobre un niño frente a una pecera

Sentado en el bar de la esquina
miro los peces del acuario
y me pregunto
si acaso dejan sombras en el agua.
Con una cerveza entre las manos
uno puede hacerse esta
y otras muchas preguntas,
como por ejemplo:
por qué ese abuelo camina tan despacio
con un mando de televisión en la mano,
o por qué esa chica tan guapa
camina riendo y escribiendo en su móvil,
o por qué el motorista que pasa sudando
aún no se ha quitado la chaqueta,
o qué llevará esa agradable señora
en su inmenso bolso.
Uno puede hacerse miles de preguntas
mientras pasa el tiempo taconeando por la acera:
de qué color son los ojos de la nostalgia, o
qué se dicen los amantes al salir de clase, o
si acaso tiene sombras la mirada
de ese niño que lleva más de veinte minutos
parado frente a un precioso

pececillo azul.

E.

(de Poemas comunes)

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