Plaza de Parvillas


Una muñeca calva de color crema.

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Plumas de paloma
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y una muñeca rota

tirada en la esquina

E.
(de Poemas comunes)

Sobre un niño frente a una pecera

Sentado en el bar de la esquina
miro los peces del acuario
y me pregunto
si acaso dejan sombras en el agua.
Con una cerveza entre las manos
uno puede hacerse esta
y otras muchas preguntas,
como por ejemplo:
por qué ese abuelo camina tan despacio
con un mando de televisión en la mano,
o por qué esa chica tan guapa
camina riendo y escribiendo en su móvil,
o por qué el motorista que pasa sudando
aún no se ha quitado la chaqueta,
o qué llevará esa agradable señora
en su inmenso bolso.
Uno puede hacerse miles de preguntas
mientras pasa el tiempo taconeando por la acera:
de qué color son los ojos de la nostalgia, o
qué se dicen los amantes al salir de clase, o
si acaso tiene sombras la mirada
de ese niño que lleva más de veinte minutos
parado frente a un precioso

pececillo azul.

E.

(de Poemas comunes)

Canto CXXV

a veces

cierro los ojos
y se abren las puertas de la ciudad
ahí fuera
una mucama de sombrero escarlata
frente a la catedral
el ojo de la pared lleno de luz
los adoquines llenos de luz
la boca de los caballos
luz
camino por la ciudad encrespada
ahí dentro se escuchan voces de otros
que escribieron para que se encendieran otras voces
que cantaron en noches oscuras
y encendieron luces para mí
mi hijo va de la mano
de la mucama
es más alto y más hondo que yo
lleva esa luz en los ojos
tantas palabras y yo lo que busco es silencio
tantas máscaras sagradas
para esa voz escarlata
la ciudad es una boca que canta
y en el fondo
el río suena como silencio
el puente que lo cruza vibra
con algo que se parece mucho al silencio
los coches pasan por él
y no hacen más que silencio
esta ciudad está llena de humo
un humo enrollado sobre sí mismo
de donde se desenrolla la ciudad
pasos en la aurora
mi hijo conoce esta ciudad
me guía por ella
la lleva en sus ojos como una cumbre
la mucama tiene en la boca
un sabor a tierra mojada
la ciudad llueve gotas de humo verde
a veces abro los ojos
tengo que comprar el pan
tengo que pagar la hipoteca
pero sé que la ciudad sigue
ahí fuera
porque mi hijo me mira de reojo

y se ríe