Sobremesa

Quedarse así,
en una esquina de la mesa,
en una esquina de la sala,
en una esquina de la ciudad,
en una esquina de la noche.

Fijarse en la ilusión del tiempo
que rueda plácido por el humo del café
y salta de una taza a otra,
de un silencio a otro,
del ojo a la nada.

Fingir que estamos pensando
mientras saboreamos las tazas de café
que en su negra abundancia nos promete
prolongar este instante quieto
sin nada que sentir
ni que desear,
sin nada a qué aferrarse.

Dejar de ser un dos
con dos tazas y dos espejuelos
cuando hasta la terca soledad
desaparece.

Saberse indestructible y eterno
como ese humito juguetón.

E.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .