Canto XLV

el clamor de las cosas
apenas anunciado por la claridad
apenas escondido en el júbilo
del amanecer
visto por lo invisible de los cuerpos
tocado apenas por el canto
de las criaturas escurridizas
que al amanecer se congregan
entre las hojas del limonero

el ardor de las cosas
cuando todo está quieto como una madre
que respira el mundo
y hasta los temblores de la madreselva en la brisa
son parte de Eso
y las voces encendidas de los palomos
son parte de Eso
y la mirada de esa niña es de Eso

E.
(de Canto al Infinito)

Pastora de tortugas

La vieja que arrea la tortuga
y que parece haber salido
de una arboleda que existió antes que esta
mira a la gente pasar,
mira a la gente bostezar,
mira a la gente soñar.

Y hace ya tanto tiempo
que está mirando
que los ojos se le han hundido
en las órbitas,
a ella y a la tortuga que la sabe
detrás de sí en silencio.

Y hace ya tanto que están ahí
esa vieja y esa tortuga gigante
que han construido edificios a su alrededor,
y bajo sus pies han hecho un paseo
donde nuevos olmos
florecen al viento
de los que existieron hace ya mucho,
y los niños del barrio juegan a subir a lomos
de la tortuga,
y la gente pasa por allí
con una barra de pan al hombro.

La vieja y la tortuga,
no sé desde cuando están ahí mirándonos.
Sus ojos invisibles son la paz del tiempo.

Están aquí para enseñarnos
la paz que lleva en su corazón de tiempo
el tiempo.

E.

(de El mago de chicle)

(Ilustración de Marta Lage de la Rosa)

Chica sin mar

Hecho una pelota,

ruedo por el campo al sol,
por la vereda que me oculta
el tiempo
y las ganas de besarte,
corazón,
en la nuca de tus palmares.
Ruedo por la pendiente,
que rueda hasta el río,
que rueda hasta el mar…
Y en el mar,
hecho una pelota de algas,
me siento entre tus brazos.
Pero no hay campo,
ni sol,
ni río rodante.
Es invierno, estoy en casa
y sólo ruedo
por tu pecho de isla:

inmenso,
profundo.

E.
(de “Las enseñanzas de Manolo“)

Dibujo: Mayra Pérez Díaz

Chica de invierno

Y así camina
la chica por la calle
desenfadadamente
frente al frío del amanecer.

Lleva en su pelo el sol rojo
y en sus ojos la fuerza
de la juventud.

Avanza por la calle que la ignora
como una hoja en el viento,
transfigurada en animal salvaje,
transfigurada en pájaro multicolor.

Mis ojos se llenan de su risa
desenfadada
frente al frío del mundo.

E.
(de “Las enseñanzas de Manolo“)

Dibujo: Mayra Pérez Díaz