Esquina d’amour

Cuando pasa la lluvia,
un humito caliente por la calle danza,
vapor estirándose
desde la superficie del asfalto.

Es la huella del sol
en el agua,
un lomo de yegua que suda un
aguacero postdilúvico.

¡Madre mía!

Y el humo empaña
los cristales de los ojos,
que dan por gatos lamedores
a esos dos ahí parados,
sobándose los labios
y la piel.

E.
(de Las enseñanzas de Manolo)

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