Poética

a veces miro las hojas de los árboles caer
sobre la acera sucia
la sombra inmensa
de esos gigantes majestuosos que nos miran
todo llenos de humo
y de ausencia
de ruidos de ciudad

las hojas caen sobre la sombra de esos gigantes
con tanta delicadeza
que el tiempo se detiene un instante

y toda la carrera de nuestras vidas
se detiene un instante

y todo el absurdo de nuestras vidas
pierde su significado

a veces
una extraña felicidad
te toma por los huesos

y te lleva
de paseo en el alba
por una avenida que no conoces aún

y sólo está en tus sueños
despiertos
de poeta en ayunas

son muy pocas quizá
y no sabes tú de dónde viene ni a dónde va esa risa

brisa
descalza que se posa en el alba de tus huesos desconchados
por tanta soledad en el mundo solo

y esa extraña felicidad que es también soledad ella misma
y distinta
se aposenta en la flor marchita de tu hueso
dentro del brillo dormido de tu hueso
del ojo que lo hace brillar

y entonces ese gran ojo mira y tú miras
y ves
la risa que florece en el mundo
tu mundo
el mundo de los otros
el solo mundo que siempre te acompaña

por la gran avenida
desconocida
donde las hojas caen dulcemente
desnudas de significado

y una extraña felicidad que no comprendes
se extiende por la acera riendo

a poco de encontrar tus pasos

E.
(de El mago de chicle)

El Camino

cuando uno calla
puede escuchar otras voces
que no son la voz
de uno

el susurro del tiempo
el lamento de un hombre
que ha perdido algo que amaba

brisas-niños
cantos de invisibles pájaros
murmullos de telas en la callejuela
sobre la infinita desnudez
de los cuerpos
gatos silentes
tacones sobre adoquines
alejándose

hojas de hierba
trenes que vienen y van

la respiración incesante
de la humanidad somnolienta
los comentarios meteorológicos
las murmuraciones
el desconsuelo o la excitación

cuando uno calla
cuando uno deja de ser
lo importante
puede escuchar otras voces…

¿acaso no serán esas voces
la propia voz
de uno?

E.
(de “Revelaciones del Silencio“)