Poemas Zen

los que quieren brillar
arden en el infierno de la vanidad,
los que no quieren brillar
arden en el infierno de no querer brillar,
por lo demás, ¿hay alguien
que pueda añadir o restar algo
a su luz original?
¿no es mejor simplemente ser
y librarte de todo lo que no eres?

o

mi madre enferma me dice:
qué bien estamos

Miguel Ángel Bernat

Un poema de Hafiz

Deberíamos hablar de este problema

Existe una Hermosa Criatura
Viviendo en un agujero que has cavado.

Así que de noche voy
Y pongo frutos y granos
Y tarros de vino y leche
Al lado de tus tiernos montículos de
tierra,

Y suelo cantar.

Pero aún así, querido mío,
Tú no sales.

Me he enamorado de Alguien
Que se esconde dentro de ti.

Deberíamos hablar de este problema.

De otra forma,
Nunca más te dejaré tranquilo.

Hafiz

El explorador…, de José M. Gómez Valero

EL EXPLORADOR REGRESA A PALACIO

Señor mío,
ella hace visible los hilos del amor.

Ella es hermosa y libre y dulce
y en los días terribles pronuncia
palabras celestes, y con ellas
desviste a la penumbra
y la convence de su error.

Ella sabe del hechizo del ámbar
y conoce el nombre secreto de las cosas.
Ella se enreda con las fieras
y les habla de la piel de la tarde.

Señor,
en los bosques donde ella se refugia
relampaguea el misterio,
pervive una luz frágil.

Señor mío, os lo ruego,
ella no debería morir nunca
ni tampoco sufrir ningún daño.

JOSÉ M. GÓMEZ VALERO

Eco, de Joan Brossa

ECO

A Maria-Lluïsa Palau

-¿Podrías decirme qué es el sol? -El sol.
-¿Y la luna, podrías? -Es la luna.
-¿Y por qué llora Pedro inconsolable?
-Porque en su vida no ha tenido suerte.

-¿Y qué son las montañas, las estrellas?
-Son solamente estrellas y montañas.
-¿Y estas raíces qué? ¿Y qué estas cañas?

-Pues no son más que cañas y raíces.
-¿Qué es esta mecedora? ¿Y esta mesa?
¿Y estas manos que forman sombras chinas?
Dime: ¿y el mundo, el hombre?
-Ved aquí
la faz final de la sabiduría:

Mírate a fondo, afirma siempre el ser
y aprende: nada más puedes hacer.

JOAN BROSSA

Cántico cuántico, de Ernesto Cardenal

CÁNTICO CUÁNTICO
(fragmento)

Acércate a esta roca junto al mar y mira:
es casi enteramente espacio vacío
(mírala electrónicamente)
es evanescente espuma toda ella
como la espuma de mar que de las rocas nace y en las rocas se deshace…
Efímeras partículas que no están ni aquí ni allí,
yendo y viniendo al azar de las olas de un mar vacío.
Partículas que surgen de la nada y vuelven al olvido.
Viajan del vacío al vacío.
¿La palabra realidad no es utilizable para las partículas?
En principio no hay el vacío absoluto.
O un vacío absoluto en todos sentidos.
El electrón puede no haber salido de ninguna parte
pero dejó algo en la nada de donde salió,
una especie de hueco en el vacío, o invisible burbuja de nada.
¿La posición de una partícula en el espacio
es dependiente de su posición en el tiempo?
La gravedad es el espacio-tiempo curvado, enrevesado.
Y al mismo tiempo el espacio-tiempo tiene estructura de espuma
y se desvanece como la espuma sobre la arena.
¡Caótico mar donde aun la noción común de lugar desaparece!
Y donde el mismo espacio puede cambiar y moverse
(y hacerse espuma).
Vivimos sobre un mundo de electrones indeterminados,
intercambiando fotones de posición confusa, fotones
perdidos en la niebla de la incertidumbre cuántica.
Que son como la casi invisible bola de tenis
que caprichosamente hace moverse a dos jugadores
con movimientos indeterminados pero también bien determinados.
Un mundo que no es sino una nada estructurada.
Las fantasmales semiformas del vacío
en el agitado mar de cuantos virtuales que son todo el espacio.
Partículas elementales que no parecen poseer estructura interna
y juntas constituyen todas las formas conocidas de la materia.
Partículas fantasmas yendo y viniendo, apareciendo
y desapareciendo.

Partículas que bailan loco rock en un salón de engalanada nada.
No son
exactamente electrones fantasmas los de las ecuaciones cuánticas
sino realidades fantasmas, mundos fantasmas
que sólo existen cuando son observados.
Einstein no lo aceptó en toda su vida.
La incertidumbre como propiedad inherente a la materia.
Esta intangible cualidad de las partículas cuánticas
Nadie entiende la física cuántica
dijo Feynman.
Así los cuantos:
como no hay orden en estos cantos.

ERNESTO CARDENAL

Y Aplaudan, de Hafiz

Y Aplaudan

Un día un joven vino hasta mí y dijo,

“Querido Maestro,
Hoy me siento fuerte y valiente,
Y me gustaría conocer la verdad
Acerca de todos mis – apegos”.

Y yo le contesté,

“¿Apegos?
¡Apegos!

Mi Amor,
¿Realmente quieres que te hable
Acerca de todos tus Apegos,

Cuando puedo ver tan claramente
Que has construido, con mucho
cuidado,
Un burdel de tal grandeza
Para hospedar a todos tus placeres?

Incluso has rodeado el maldito lugar
Con guardias armados y perros
rabiosos
Para proteger tus deseos

De tal forma que, de vez en cuando,
Puedas escabullirte
E intentar llenar de luz
Tu ser lleno de parches
De una fuente tan fructífera
Como el hueso seco de un dátil
Que incluso un pájaro
Escupe.

¡Tus Apegos! Querido mío,
No hablemos de ellos,

Puesto que Hafiz entiende los
sufrimientos
De tu corazón.

Hafiz conoce
Los tormentos y agonías
Que cada mente debe afrontar
en el camino hacia la Aniquilación
bajo el Sol

Así que en las noches, suelo detenerme
en mis oraciones
Y pido a miles de ángeles que se me
unan
Y Aplaudan,

Y Aplaudan
Lo que sea,
Cualquier cosa en este mundo,
¡Que pueda dar consuelo a tu corazón!”

Hafiz