Niños, de Cintio Vitier

Noche mía estrellada
girando cristalina:
nunca me has sido tú impasible (esa calumnia),
no fuiste indiferente nunca a mi dolor.
Bañado en lágrimas
o sudando espanto te he buscado, y siempre
comprendiste como nadie mi dolor.
Nos hablamos
con un lenguaje que no existe todavía:
estas palabras son su prehistoria.
Tú relatas tu gloria, yo mi nada,
tú relatas tu nada, yo mi gloria.
Los dos somos los niños del dolor.

Árbol en el bosque, de Edith Södergran

Una vez creció un árbol en el bosque, era bellísimo y fuerte:
yo lo vi ……
Se levantaba sobre las nieblas más profundas hasta las cimas de la tierra en solitario relucir.
Y ahora me dicen que el rayo lo taló …..
¿Qué hacer
contra el trueno devastador y el rayo mortal?
Pero yo había visto ese árbol en el bosque,
y lo recordaré
mientras tengan raíz las canciones.