Un poema de Arantza Salaberría Areitio

Con gusto XXII
Me encandila el olor
de la ropa tendida,
secándose al sol.
El juego de la humedad
y el viento sin fuerza.
Qué bueno si pudiéramos
lavar y tender viejos sentimientos,
airearlos a la brisa fresca.
Plancharlos, doblarlos
y guardarlos tranquilos,
para comprar ropa nueva.
Arantza Salaberría Areitio

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