Un poema de John F. Deane

Nacido del mar, tengo inclinaciones hacia el mar; soy 
una isla en esta tierra, arrastrado de aquí para allá, marea que va y viene
los sentidos desplazándose como lo hacen las arenas, el alma 
a la deriva. Prisionero del tiempo, y vos, mi amor,
sos la eternidad, la corriente en mis profundidades, 
mi prometida ribera. Y cuando me alejo de vos,
llevando mis palabras hacia lugares secos y sofisticados, 
una fuerza me arrastra hacia vos, dulce desesperación, esta tormenta submarina.