Al amanecer, de Czeslaw Milosz

Cuánta persistencia, cómo necesitamos durabilidad.
El cielo antes de la salida del sol está empapado de luz.
Un color rosado tiñe edificios, puentes, y el Sena.
Estuve aquí cuando ella, con quien camino, no había nacido aún
Y las ciudades sobre una distante llanura estaban intactas
Antes de elevarse por el aire con el polvo de ladrillo sepulcral
Y la gente que vivía allí no lo sabía.
Para mí, sólo este momento al amanecer es real.
Las vidas pasadas son como mi propia vida anterior, inciertas.
Lanzo un hechizo a la ciudad pidiéndole que dure.

Un poema de John F. Deane

Nacido del mar, tengo inclinaciones hacia el mar; soy 
una isla en esta tierra, arrastrado de aquí para allá, marea que va y viene
los sentidos desplazándose como lo hacen las arenas, el alma 
a la deriva. Prisionero del tiempo, y vos, mi amor,
sos la eternidad, la corriente en mis profundidades, 
mi prometida ribera. Y cuando me alejo de vos,
llevando mis palabras hacia lugares secos y sofisticados, 
una fuerza me arrastra hacia vos, dulce desesperación, esta tormenta submarina.